Un salvavidas para los humedales de Bogotá
Tras décadas de abandono y mal aprovechamiento, la administración distrital se ha propuesto, a través de diferentes proyectos y alternativas, lograr la sostenibilidad y la recuperación de estos espacios naturales.


Extensiones de agua y tierra, algunos habitados por insólitas especies, rodeados de una exuberante vegetación, inmersos en un mundo de concreto que a diario los maltrata, testigos mudos de la evolución y progreso de una ciudad imparable,. Esta es la realidad de los 14 humedales que existen en la capital. Pasado, presente y futuro del humedal
Hace algún tiempo los humedales de la capital coincidían en muchos aspectos, grandes cantidades de agua, kilómetros de tierras y abundantes especies vegetales y animales enmarcaban su existencia. Muchos de ellos, en algún momento, fueron grandes lagunas, pantanos, quebradas y aguas estancadas, que en su mayoría servían no solo de sustento a las poblaciones campesinas sino también de herramienta de riego, pesca y recreación, y con su historia particular se enmarcan en un origen muy conectado de acuerdo al uso que las comunidades les daban en Bogotá
Ahora, tras décadas de abandono por parte de los habitantes de la capital y mal aprovechamiento de estos recursos naturales, la administración distrital en asocio con la comunidad, instituciones y la empresa privada, se ha propuesto que a través de diferentes proyectos y alternativas se logré la sostenibilidad y la recuperación de estos espacios naturales, una especie de "flotador", un salvavidas para estos enclaves naturales, que requieren con urgencia una verdadera misión de rescate
“Recuperar siempre es más caro que prevenir”, sentencia Nidia Hernandez, coordinadora de los grupos de humedales de la Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá, al explicar el porqué de los 3.000 millones de pesos destinados para el mantenimiento de estas zonas, se van en los monitoreos de calidad del agua, la adquisición de predios, la vigilancia y la creación de aulas ambientales, y terminan siendo insuficientes para contrarrestar los problemas que amenazan la estabilidad de estas reservas
La Pérdida de flora y fauna, la ocupación ilegal en las áreas, el pastoreo, la posición inadecuada de escombros, la contaminación, y los “infractores” que no tienen conciencia sobre la importancia de estos ecosistemas, son solo los problemas más visibles de los humedales, ya que en el fondo de sus cada vez más contaminadas aguas yacen otros problemas que en algún tiempo tocarán los cimientos de la ciudad, pues su pérdida de capacidad regulatoria de los canales en la capital, vienen haciendo que las bases freáticas de muchos barrios adyacentes e incluso lejanos, se saturen, y de esta forma se esté configurando una bomba de tiempo con hundimientos y deslaves
A esto se le suma que si no se toman las medidas correctivas necesarias, la proyección de vida de los humedales será cada vez más corta, pues el grado de contaminación calculado, que va en aumento, puede llegar a ser mortífero para los ecosistemas, incluso humanos, que los circundan; de otro lado, el crecimiento incontrolado de la población reducirá hasta en un 95% las áreas de los humedales, perjudicando también las pocas especies de fauna y flora que aún habitan en ellos
Por ahora, y en apariencia, el futuro de los humedales no es del todo incierto, pues el continuo monitoreo y mantenimiento por parte de los entes de control, los convenios que existen para la purificación de sus aguas y la preocupación constante de la comunidad, buscan llegar a un punto de equilibrio donde ciudad y medio ambiente convivan en constante armonía y así mantenerlos como santuarios de vida y control de la humedad del suelo, además de oasis verdes en la jungla de concreto, pero los expertos afirman que el trabajo gubernamental será precario si los habitantes de la capital no contribuyen a lograr estos objetivos
Nota y fotos realizadas por Karen Meza Paz y Sonia Restrepo del Politécnico Gran Colombiano




