Así fue la última persecución al 'Mono Jojoy'
Este martes se puso punto final a la historia del 'Mono Jojoy'. En medio de un fuerte operativo se cumplió el sepelio de uno de los hombres más crueles y sanguinarios de Colombia


Este martes se puso punto final a la historia del 'Mono Jojoy'. En medio de un fuerte operativo policial, y con más curiosos que seres queridos, se cumplió el sepelio de uno de los hombres más crueles y sanguinarios de Colombia durante los últimos 35 años
Como si fuese una ironica coincidencia del destino y de lo que fue en vida, a las 4 y 30 de la tarde de ayer, 22 de febrero, los despojos mortales de Víctor Julio Suárez Rojas, tuvieron su última parada en la boveda 66 de la sección 6 de Jardines del Apogeo. Allí, cinco sepultureros con una pesada lamina de yeso y varias paladas de cemento, pusieron fin a 35 años de terror que sembró el otrora todopoderoso cabecilla militar de las Farc a quien los guerrilleros apodaron como el 'Mono Jojoy', en alusión a una especie de gusano selvático que se escabulle rápidamente y que se le conoce como 'mojojoy'. Y es que la última parada del ex jefe del Bloque Oriental fue fiel copia a lo que fue su propia vida. Perseguido por 10 patrullas de policía que trataban de no perderle pista a un coche fúnebre que intentaba escurrirse, esta vez no entre la manigua sino en medio de las calles de la ciudad a la que alguna vez prometió llegar, el cadaver del 'Mono Jojoy' arribó al campo santo con el asedio de decenas de periodistas y cámaras de televisión, pero sin la compañía de su hermano medio y su sobrina, quienes durante años lo esperaron en su tierra natal, Cabrera, un pequeño pueblo en la provincia del Sumapaz, y quienes insistieron con infructuosa persistencia darle el último adios en el mismo sitio que lo vio nacer un 5 de febrero de 1953
Una vez más, como hace cinco meses, quedaron atrás, para el mal recuerdo, los secuestros, las extorsiones, los atentados, los reclutamientos, los 'carros bomba', las emboscadas y las incursiones a poblaciones inermes que perpetró durante más de tres décadas. Por eso las únicas palabras de bondad provinieron del padre que durante años ha bendecido las tumbas de conocidos y anónimos, por quienes, sin distinción alguna, clama el perdón divino.




