Indígenas viajan a Europa para protestar contra la construcción de pantanos
Tres indios de la región amazónica han viajado a Europa para protestar contra la construcción de unos pantanos que amenazan con destruir las tierras y los medios de vida de miles de indígenas de esa región, informó hoy la organización no gubernamental Survival.


Tres indios de la región amazónica han viajado a Europa para protestar contra la construcción de unos pantanos que amenazan con destruir las tierras y los medios de vida de miles de indígenas de esa región, informó hoy la organización no gubernamental Survival
Ruth Buendía Mestoquiiari, de la tribu Ashaninka, del Perú, Shayla Juruna, de la tribu Juruna, de la región Xingu, y Almir Surui, de la tribu brasileña Surui, han hecho un llamamiento para que se detenga la construcción de tres pantanos en el Amazonas
Varias empresas europeas participan en ese polémico proyecto, entre ellas las francesas GDF Suez y Alstom, la alemana Voith y la austríaca Andritz
La delegación estará el 25 y el 26 de febrero en París, donde celebrarán el viernes una conferencia en la Casa de América Latina tras reunirse con la senadora Marie-Christine Blandin y antes de organizar al día siguiente una protesta en la plaza de los Derechos Humanos, en el Trocadéro
A continuación los indios suramericanos viajarán a la capital británica, donde protestarán el 2 de marzo frente al local del Banco Nacional de Desenvolvimento, del Brasil, que proporciona buena parte de la financiación para esos pantanos además de entrevistarse con parlamentarios de este país
Uno de los pantanos es el de Pakitzapango, en Perú, que amenaza con inundar una amplia zona del valle del río Ene, donde viven miles de indios de la tribu Ashaninka
Otro es el de Madeira, cuya construcción puede atraer una fuerte inmigración y llevar a la deforestación de un área en la que viven varias tribus, entre ellas algunas que no han entrado en contacto con la civilización occidental
El tercero es el de Belo Monte, proyectado en el río Xingu, de Brasil, que sería el tercero mayor del mundo y cuya construcción destruiría amplias áreas boscosas y reduciría la fauna piscícola, de la que dependen los indígenas para su supervivencia.




