Jornadas refuerzan idea de que oso pardo no supone peligro para las personas
Las jornadas sobre el oso pardo que se celebran en Palencia a lo largo de este mes descartan que el oso pardo suponga un peligro para las personas y el ganado, y destacan el peligro que supone para la viabilidad de esta especie el uso de venenos.


Las jornadas sobre el oso pardo que se celebran en Palencia a lo largo de este mes descartan que el oso pardo suponga un peligro para las personas y el ganado, y destacan el peligro que supone para la viabilidad de esta especie el uso de venenos
Estas jornadas, organizadas por Ecologistas en Acción en Palencia, han servido para afianzar la idea de que el oso pardo es una especie aceptada de buen grado por la población
La presencia de estos osos no supone peligro alguno para la personas, ni para las actividades que se desarrollan en su entorno, según han manifestado hoy Ecologistas en Acción en un comunicado
De hecho, los casos documentados de incidencias de osos hacía humanos son mínimos y todos ellos han sido ocasionados por la negligencia de las personas implicadas, según los datos del colectivo conservacionista
En cuanto al ganado, los daños son muy pocos y de escasa entidad, siendo los colmenares los más damnificados por los ataques de osos
En este sentido, han asegurado que se viene observando un incremento de los ataques a los colmenares, debido a la retirada en el campo de cadáveres de la cabaña ganadera
Además, las jornadas han servido para destacar la preocupación generada por las sucesivas muertes de osos pardos a causa del veneno
En este sentido, los ecologistas han resaltado que el esfuerzo realizado hasta la fecha por intentar esclarecer las muertes de osos por envenenamiento no ha dado resultados
Finalmente, se ha concluido que los pueblos enclavados en la zona de la Cordillera Cantábrica habitada por el oso pardo se han visto beneficiados económicamente por la presencia de esta especie
Un motivo más para seguir luchando por la conservación de la población osera, favoreciendo la comunicación entre las poblaciones oriental y occidental, incrementando el control para evitar el furtivismo y trabajando en el ámbito de la educación y la concienciación de la población local de una manera continuada, según los ecologistas.




