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Desmovilizada de las Farc asegura ser sobrina de 'Tirofijo'

Cuando Amalia* tenía doce años pensó que la guerra era un juego e ingresó a la guerrilla de las Farc, donde sus sueños se convirtieron en una pesadilla que perduró nueve años.

Desmovilizada de las Farc asegura ser sobrina de 'Tirofijo'

Desmovilizada de las Farc asegura ser sobrina de 'Tirofijo'

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Cuando Amalia* tenía doce años pensó que la guerra era un juego de niños. Llena de ilusiones y falsas promesas ingresó a la guerrilla de las Farc; sin embargo tres meses más tarde y cansada de un maltrato físico y sicológico sus sueños se convirtieron en una pesadilla que perduró por nueve años. Hoy hace parte del grupo de desmovilizados. Esta joven de 21 años, sobrina de uno de los máximos cabecillas y fundador del grupo insurgente, Manuel Marulanda Vélez, alias 'Tirofijo', sólo desea borrar un pasado que sólo le trae tristeza y remordimiento, un pasado del que intentó huir en más de una ocasión, pero que por cosas del destino estuvo obligada a pertenecer, consumida en medio de la selva. Su niñez transcurrió en el departamento del Valle del Cauca, junto a sus padres y hermanos, pero un día cualquiera fue reclutada y tuvo que madurar en medio de armas y de una coyuntura nacional que fue la zona de distensión durante el Gobierno del presidente Andrés Pastrana, época en la que para mucho analistas se conocieron las atrocidades del grupo insurgente

- Cuando era niña quería ser como ellos. Me fueron 'embobando', me prometieron estudio y me aseguraron que no iba a sufrir; sin embargo y con el tiempo fue horrible porque no estaba enseñada a cargar equipos y fue muy duro el entrenamiento militar - sostuvo Amalia en medio de la tranquilidad de haber salido del séptimo frente liderado por alias 'Gentil Duarte'

Los primeros días y al lado de un centenar de menores fue instruida política y militarmente por los cabecillas guerrilleros conocidos como 'Leopoldo', 'Efren' y 'Edgar', quienes durante siete meses les arrebataron su futuro para convertirlos en un grupo de nómadas que se iniciaron en la tarea de 'remolque', consistente en llevar víveres y armas a los diferentes campamentos. Su primer combate y el inicio de la guerra Amalia tenía 16 años cuando, por primera vez, fue perseguida por tropas del Ejército Nacional -Me sentía asustadísima, pero no me alcanzaron, sólo recuerdo un poco de balas y bombas por encima mío- manifestó mientras tomaba un café en un cómodo sillón, que no tienen nada que ver con las incomodidades que tuvo que soportar por largos meses. Tras un largo silencio recordó que el momento más difícil fue a los 18 años cuando ella y sus compañeros fueron sorprendidos en un combate que perduró por algo más de una hora y media. Allí 21 guerrilleros perdieron la vida, entre ellos uno de sus mejores amigos, - Se llamaba Murriña y para mi fue muy duro ver a mis compañeros muertos-, precisó. Asimismo dijo que se salvó de un bombardeo en cercanías del municipio de San José, en el departamento de Guaviare, el cual fue anunciado horas antes -Estábamos ya retirados a unos 14 kilómetros cuando llegó el avión a bombardear, regresamos a los ocho días y eso quedó barrido- expresó tras indicar que había versiones, según las cuales, les llegaba información de bombardeos por parte de supuestos infiltrados del Ejército. En medio de la cruel guerra y buscando sobrevivir Amalia nunca recibió dinero, que para las autoridades es producto de la extorsión, el secuestro y el narcotráfico - Allá no pagan, no se mira la plata. Yo tenía dinero porque se descuidaban cuando nos colocaban a contar cantidades de billetes y en ese momento aprovechaba para guardar uno que otro a escondidas-

No obstante aseguró que al interior de las filas les suministraban elementos de aseo, ropa para subsistir y alimento por determinado tiempo, toda vez que permanecían por dos o tres días en un sólo sitio, a diferencia de los cabecillas que gozan de algunos lujos en campamentos que son custodiados por anillos de por lo menos 200 insurgentes, como fue el caso del recién abatido Jorge Briceño Suárez, alias 'El Mono Jojoy'. El maltrato a las mujeres Obligada a madurar desde muy niña, Amalia tuvo que soportar el machismo de la guerrilla. Nunca se enamoró porque no le era permitido tener una relación estable y su único hijo lo tuvo que abortar cuando tenía cerca de cinco meses de gestación; además y según ella, estos casos de embarazo son castigados drásticamente, pues las mujeres tienen que cavar trincheras de hasta 50 metros, de 1.70 metros de alto por 60 centímetros de ancho. A mi me impactaron mucho los legrados y a mi me hicieron uno, pero miré casos donde obligaban a las mujeres a perder sus hijos cuando tenían hasta ocho meses de embarazo - explicó con remordimiento y tristeza, porque según ella en las filas guerrilleras hay mujeres que desean ser madres y tener su propia familia a cualquier precio, algo que ella misma olvidó ante tanto horror. Dijo que en su caso particular tuvo relaciones sentimentales por lapsos de cuatro meses, que nunca se enamoró porque no comprendió qué era el amor y que además, de acuerdo con las normas de la guerrilla, los comandantes prefirieren que las mujeres estén con diferentes hombres, razón por la cual no pudo explicar las relaciones que allí se viven cotidianamente. Sólo sabe que allí no se respetan las mujeres. Nunca conocí en persona a mi tío 'Tirofijo' Algunos integrantes de las Farc comparten la vida al lado de sus seres queridos, ya sea en primer o segundo grado de consanguinidad; tal es el caso de Amalia, quien dejó en la guerrilla a dos hermanos y algunos primos. No obstante, a quien más recuerda y que no pudo conocer en persona fue a su tío, Manuel Marulanda Vélez, alias 'Tirofijo'. En su recuerdo permanece el día en que se conoció la muerte del máximo jefe guerrillero - Me dio muy duro, me desmayé y duré ocho días enferma, porque de todas maneras uno lo siente, es algo muy importante y por esos días estaba muy metida en el cuento - indicó mientras recordaba que conserva un tarro de loción que él le regaló a pesar de nunca tenerlo cerca. De otra parte esta mujer señaló que dentro de las Farc no importa ser familiar de un cabecilla porque el trato es igual, que es muy difícil estar cerca de ellos, y que aún tiene presente no poder conocer al abatido jefe guerrillero alias 'Raúl Reyes' a quien sólo vio en una oportunidad. El principio de una nueva vida Luego de permanecer por nueve años en el séptimo frente de la guerrilla de las Farc y encargada de operar los radios, Amalia en medio de la tranquilidad dice que en muchas ocasiones pensaba y no comprendía cómo hizo para meterse en las filas insurgentes, sólo recuerda que un día decidió levantarse y marcharse bajo la garantía de un contacto que la ayudó a ingresar al grupo de desmovilizados. Uno está decidido a morirse. Yo, en ocasiones marchaba con el fúsil al hombro sin importar que me dispararan, o incluso uno piensa en matar a un compañero para ir a un consejo de guerra - indicó Amalia quien después de dos meses sostiene que la vida en la guerrilla no es fácil. Su salida, como la de muchos guerrilleros, se logró gracias a contactos que obtuvo con el Gaula del Ejército. Igualmente aprovechó la tarea que se le encomendó en zona urbana para marcharse junto a otro compañero del mismo frente. Fueron horas de miedo e incertidumbre pero que ella mantiene presente cada vez que dice -Idénticamente como ingresé me fui-.

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