'Vendo casa al lado del Galeras'
Los más cercanos ya no le temen al volcán y están dispuestos a dejar definitivamente sus predios. Sin embargo, dicen que el gobierno les prometió comprarlos y no les ha cumplido.

'Vendo casa al lado del Galeras'
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Por Claudia OrtegaLos habitantes de las zonas aledañas al Galeras viven un verdadero calvario, pero no necesariamente por la actividad del volcán, sino por la indecisión del Estado para reubicarlos en forma definitiva y los problemas económicos que les genera cada erupción
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Aunque los más cercanos ya saben “convivir” con el volcán y no le tienen miedo, están dispuestos a dejar definitivamente sus predios. Sin embargo, dicen que el gobierno les prometió comprarlos, pero no les ha cumplido. María Eugenia Matabanchoy, una de las personas más afectadas, asegura que la zona de influencia del volcán murió comercialmente, la gente quedó estancada y hasta las escuelas quieren cerrar
Hace cinco años, cuando se declaró la zona como de desastre, el Estado inició un proceso de adquisición de dos mil predios ubicados en área de amenaza alta. Sin embargo, hasta la fecha sólo 64 predios pagados han sido adquiridos y 143 están escriturados. Los casi 1.800 predios restantes han sido sometidos a una larga espera. Edmundo Hidalgo, habitante de Genoy, le dijo a Caracol Radio que esto le ha traído grandes perjuicios a su economía familiar; por eso pidió al gobierno que se agilice el pago y se elimine la tramitomanía
Según Luz Amanda Pulido, directora de gestión del riesgo, la entidad acepta que hay demoras, pero obedecen a trámites jurídicos y por tratarse de dineros públicos se debe cumplir una serie de requisitos. Hasta el momento se ha invertido siete mil millones de pesos y hay un remanente de 35 mil millones, asegura Fabio Calvache, gerente de la Casa Galeras encargada del proceso de reasentamiento. La situación no sólo es incierta para las familias que viven cerca al volcán, sino para muchos empresarios de Pasto. Cada vez que hay una erupción se suspenden los créditos, lo cual hace bajar el dinero circulante y las ventas se caen. Los negocios nocturnos por ahora son los más impactados, según voceros de Fenalco, porque por precaución la gente se abstiene de salir a sitios públicos. Incluso, en los barrios de Pasto ubicados en camino hacia el volcán, en algún momento los predios bajaron de precio y existe temor de muchos a comprarlos. Aun así, los pastusos son optimistas, esperan que finalmente nada pase. Al final, hasta los vecinos más aledaños al cráter dicen que están dispuestos a quedarse, si el partir significa deteriorar sus condiciones de vida.




