Palos en la rueda
Era de los que pensaban que el presidente Uribe se demoraría un poco más en soltar la piedra contra su sucesor, pero confieso que era demasiado optimista sabiendo como es el Mandatario que está de salida y que ya acusa los síntomas de la viudez del poder.


Era de los que pensaban que el presidente Uribe se demoraría un poco más en soltar la piedra contra su sucesor, pero confieso que era demasiado optimista sabiendo como es el Mandatario que está de salida y que ya acusa los síntomas de la viudez del poder
Uribe se ha despachado contra algunas decisiones tomadas por Juan Manuel Santos que van en contravía de su filosofía pendenciera. Me refiero, desde luego, a la furia que se le notó a Uribe cuando habló de diplomacia meliflua y babosa, en una clara alusión a que no le gusta que las relaciones con los vecinos se manejen con tacto y con diplomacia porque esa estrategia no se parece en nada a la que ha empleado todo este tiempo y cuyos ingredientes básicos con la grosería y el destemple
Son esas patadas de ahogado, dichas en todo altisonante para seguir conquistando los aplausos de la tribuna, pero no más. O al menos espero que nada más sean eso, porque lo dicho hasta ahora por el presidente electo y por su Canciller sobre las relaciones internacionales, parecen partir de convicciones muy profundas alrededor de la urgencia de que es mejor tener amigos que enemigos
Estoy seguro que Santos no se comerá los amagues de las pataletas de Uribe. Hará que las oye y las comentará “con todo respeto”, pero actuará distinto en la necesidad de mostrar a los vecinos que estamos hablando en otro lenguaje y que llegan otras épocas en las relaciones bilaterales
Puntillazo. Que en Casa de Nariño no están contentos con algunas decisiones del presidente Santos. Es obvio. Esas decisiones tienen muy poco de uribismo, como se sabía, porque Juan Manuel es muy Santos. Y por ellas el presidente Uribe debe estar que arde de la ira con, por ejemplo, la designación de Juan Camilo Restrepo como Ministro de Agricultura




