Claude Monet en Giverny: 43 años que alteraron la soledad
El pintor impresionista Claude Monet, que habitó durante 43 años la casa de Giverny que le inspiró algunas de sus obras esenciales, alteró la soledad del lugar con su llegada.
El pintor impresionista Claude Monet, que habitó durante 43 años la casa de Giverny que le inspiró algunas de sus obras esenciales, alteró la soledad del lugar con su llegada y sólo ahora se conocen algunos detalles de aquel traslado
"Salgo esta mañana para Giverny con algunos de los niños. Pero estamos tan faltos de dinero que la señora Hoschedé no puede viajar y tiene que dejar la casa mañana antes de las diez. Le ruego que entregue al portador uno o dos billetes de cien francos", escribía Claude Monet en 1883
Se trata de una misiva dirigida a su marchante Paul Durand-Ruel recogida en el nuevo libro escrito por Claire Joyes, viuda del biznieto de Monet, "Claude Monet en Giverny", publicado ahora para ilustrar la primera visita a la que sería residencia del artista durante más de cuarenta años
Viudo y con dos hijos a su cargo, Michel y Jean, decidió abandonar la "horrible Poissy", ciudad en la que no conseguía trabajar a gusto y donde las enfermedades acosaban a la familia, para probar suerte en un nuevo emplazamiento, Giverny, lugar que sería su fuente de inspiración
Así, siguiendo el curso del Sena, se alejó de París y se instaló en una antigua granja, cuyos precedentes propietarios, una familia con negocios en la caribeña isla de Guadalupe, habían refinado cubriendo el tejado de pizarra y abriendo una ventana de ojo de buey en la parte alta
Según se extrae del libro, el padre del impresionismo aceptó el que era el único alojamiento disponible en el pueblo después de ver el jardín cerrado de casi una hectárea situado junto a la vivienda
Pero, ¿quién es esa señora Hoschedé de la que habla en la carta?
Se trata de una antigua amiga de familia quien, tras la muerte por enfermedad de la mujer de Monet, Camille, le ayudó en el cuidado de los niños, a los que educó junto a los suyos
Esta situación les acercó hasta tal punto que el pintor y el marido de Alice, Ernst Hoschedé, decidieron optar por un pacto tácito que permitió esa convivencia
La pareja recién formada, con los seis hijos de ella y los dos de él, se asentó en Giverny, en medio del estupor de los habitantes de este pequeño pueblo normando que desconfiaban de los extraños recién llegados que se dedicaban a algo tan poco serio como el arte
Monet calificó el emplazamiento de "espléndido" y "magnífico", según muestran diferentes cartas recogidas por Joyes a amigos como Camille Pissarro o Théodore Duret
Sin embargo, a Alice y a su primogénita, Marthe, les costó más trabajo acostumbrarse a la tranquilidad del campo, sin fiestas y sin amigas con quien tomar el té, y donde el único acto social era la salida de misa
La adaptación fue dura, pero la actividad infatigable de Monet, que "trabajaba como un loco", como dijo a Efe Joyes, y la cercanía de París, que facilitaba las visitas de amigos, hicieron revivir a la familia y alteraron por completo la vida de la localidad
Por allí empezaron a desfilar pintores como Alfred Sisley o Auguste Renoir y escritores como Stéphane Mallarmé o Paul Valéry. Se instaló, además, una colonia de artistas americanos atraídos por la presencia del autor de "Impression, soleil levant"
Pero Claude Monet no quería darles clases, quería trabajar, y la única privilegiada a quien procuró indicaciones y consejos de pintura fue Blanche, la hija de la que se convirtió en su mujer en 1892, Alice, un año después de la muerte de Ernst Hoschedé
Sin embargo, uno de aquellos jóvenes llegados del otro lado del océano, Theodore Butler, consiguió acercarse a Monet al casarse con la hijastra y una de las principales modelos del pintor, Suzanne, retratada en el famoso cuadro "Jeune fille a l''ombrelle"
Datan de esa época los inmensos retratos de los nenúfares que reposan en el museo de la Orangerie de París, o los trabajos que representan el jardín de agua y su puente japonés
El tiempo fue pasando, las cataratas llenaron de neblina la vista del anciano de barba blanca sin que esto impidiera que siguiera pintando
Blanche, quien había desposado al hijo de Claude Monet, Jean -muerto prematuramente-, le cuidó durante sus últimos años y quedó al cargo de la casa cuando el autor de los trazos de luz falleció a los 86 años, en 1926
El siguiente en mantener vivo el espíritu de la residencia fue Jean-Marie Toulgouat, nieto de Suzanne y Theodore y "uno de los últimos dinosaurios de Giverny", como recuerda su viuda, Claire Joyes. Fallecido en 2006 sin descendencia, el futuro de la casa familiar no está claro, pero Joyes concluye: "en ningún caso terminará en manos de cualquiera".




