Tres aves rapaces fueron liberadas en cercanías al parque La Florida
El parque La Florida, ubicado en la localidad de Engativá, es el nuevo hogar de tres aves rapaces que fueron rehabilitadas por la Secretaría de Ambiente este año


El parque La Florida, ubicado en la localidad de Engativá, es el nuevo hogar de tres aves rapaces que fueron rehabilitadas por la Secretaría de Ambiente este año. Hoy, en horas de la mañana, las tres aves volvieron a la libertad, culminando satisfactoriamente con su proceso de curación. Mientras los dos halcones sobrevolaron el río Bogotá, el búho se camufló entre los pinos y eucaliptos del parque. Los halcones salieron disparados al abrir los guacales, todo lo contrario al búho, que se demoró más de media hora en alzar vuelo y encontrar la copa del árbol más adecuada para visualizar mejor a sus presas. Estas aves hacen parte del grupo de rapaces que por esta época invernal se recuperan en el Centro de Fauna de la SDA. Actualmente, en este hogar de paso, hay 15 aves rapaces, que serán liberadas próximamente. “Con la llegada de la lluvia, las aves rapaces llegan a Bogotá. Halcones, águilas y gavilanes sobrevuelan los humedales en busca de alimento y descanso, para seguir su viaje rumbo a Argentina. El llamado es para que los ciudadanos se comuniquen con la SDA, al 4441030, si llegan a encontrar alguna de estas aves en sus patios o tejados”, manifestó Juan Antonio Nieto Escalante, Secretario Distrital de Ambiente. Llegaron recién nacidos En febrero de este año, la Policía Ambiental y Ecológica le hizo entrega a la Secretaría de Ambiente de dos halcones bebés, que probablemente se habían caído de algún nido en el sur de la capital. Con pocas plumas y piando del hambre, el par de polluelos ingresaron a un proceso de rehabilitación, que duró dos meses. Según los expertos de la SDA, al llegar al centro de fauna, el par de halcones contaban con tan sólo 20 días de nacidos, por lo cual ingresaron al área de neonatos, donde recibieron calor artificial y fueron alimentados con pequeños pedazos de ratones y codornices. Un mes después, las aves fueron trasladadas a una jaula de aproximadamente seis metros cuadrados, en donde fueron aisladas para que aprendieran a cazar y a volar por sí solas. En cuestión de semanas, el par de rapaces ya cazaban ratones blancos, y daban piruetas por toda su jaula, lo cual indicaba que estaban listas para volver a la libertad. Por su parte, el búho, que fue entregado voluntariamente por un ciudadano, pasó un mes en el centro de fauna, mientras sus alas cogían fuerza para volver a emprender vuelo
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