Gracias al Chiqui García
Confieso que en el lado oscuro de mi corazón se alojan ciertos personajillos públicos que cada rato me producen satisfacciones. Los conservo ahí, en el guardadero de mis inquinas, a donde han llegado casi siempre por arrogantes y por arbitrarios y por solapados.


Confieso que en el lado oscuro de mi corazón se alojan ciertos personajillos públicos que cada rato me producen satisfacciones. Los conservo ahí, en el guardadero de mis inquinas, a donde han llegado casi siempre por arrogantes y por arbitrarios y por solapados. Personajillos de esos que abundan: arribistas de oficio, ladinos y mentirosos y muy dados a la figuración pública porque son de una megalomanía insaciable. Uno de ellos es el Chiqui García. Lo tengo allí desde cuando era futbolista de los malos, un mediocampista ordinario de esos que como no saben jugar no dejan jugar. Y se mantuvo en ese reducto de mis antipatías, cuando se hizo dizque director técnico también de los malos, de esos directores técnicos que aparentan reflexión pero por dentro hierven y lanzan descalificaciones a los victoriosos y creen que los árbitros son sus contrincantes. De esos. Y después ha sido directivo en medio del mundo turbio de los directivos del fútbol colombiano. Pero por todo y eso, el Chiqui García, lo reconozco, me ha brindado muchas alegrías a lo largo y ancho de todos estos años. Porque cada vez que fracasa a mi me corre un fresco. Y como cada rato fracasa, a mi me han corrido muchos frescos
Puntillazo primero. Un informe serio del Ideam dice que el calentamiento global ya nos comenzó y que las zonas de glaciares están perdiendo entre un 3 y un 5% cada año. Su pronóstico es sombrío: en 20 o 30 años no tendremos glaciares
Puntillazo segundo. Que Juan Manuel Santos no diga que las encuestas que le dan por ahora el primer lugar lo sosprenden porque no hace nada está de candidato. Juan Manuel Sanos, para las encuestas, viene figurando como candidato desde hace más de un año
Puntillazo tercero. Era ingenuo pensar que Uribito jugaría limpio. Ya anda diciendo que no le pueden imponer una disciplina para perros, robándose así una frase con la que el ex ministro Rodado justificó su matrícula en el santismo. Uribito terminará al lado de Santos con quien ya se reunió, según reconoció antes de que fuera descubierto




