Todo listo en China para celebrar 60 años de doloroso camino al éxito
China se prepara para celebrar este jueves, con un monumental desfile militar en Pekín, el 60 aniversario de la República Popular y su transformación del "gigante dormido".


China se prepara para celebrar este jueves, con un monumental desfile militar en Pekín, el 60 aniversario de la República Popular y su transformación del "gigante dormido" de siglos anteriores a su condición actual de superpotencia, un proceso que no por prodigioso ha estado exento de errores, muertes y dolor. Los líderes comunistas habían prometido una celebración modesta y acorde con los tiempos de crisis que corren, pero no parece que vaya a ser así en Tiananmen, donde más de 100.000 personas, entre soldados y jóvenes voluntarios, protagonizarán un espectáculo que promete dejar boquiabiertos a todos, en China y en el extranjero. Para ello, China vuelve a confiar en el director de cine y coreógrafo Zhang Yimou, que tras el éxito de sus ceremonias olímpicas en Pekín 2008 recibió el encargo de organizar la parte civil del desfile. Más tarde, Pekín ofrecerá uno de los mayores espectáculos nocturnos de fuegos artificiales de la historia, con 20.000 artefactos pirotécnicos listos para iluminar el cielo capitalino. Los observadores internacionales prestarán mayor atención, no obstante, al desfile militar, que durará algo más de una hora y en el que se espera que el Ejército de Liberación Popular (ELP) ofrezca una muestra de su armamento más moderno, un "espectáculo" dirigido especialmente a rivales estratégicos como EEUU, Japón o Taiwán. La novedad de este desfile con respecto a los que anteriormente organizó el país asiático en Tiananmen (diez en la década de los años 50, uno en 1984 y otro en 1999) es que el armamento que se desplegará será cien por cien "made in China", después de décadas de dependencia de soviéticos y rusos en la materia. El Ejército chino ha intentado mantener en secreto el armamento que se verá en Tiananmen y la Avenida Chang An (a tal fin, los ensayos previos se llevaron a cabo de madrugada y con medio Pekín cortado al tráfico), pero se sabe que el desfile marcará el debut del caza chino de última generación, el Jian-10, y de las primeras mujeres piloto de las fuerzas aéreas chinas. Los nuevos tanques chinos de la Clase 99, apodados "tigres de batalla" por los expertos militares del país, misiles intercontinentales, helicópteros armados de nuevo diseño y el flamante rifle Clase 95, uno de los más precisos del mundo, serán otras estrellas de la parada militar. El presidente chino, Hu Jintao, contemplará el desfile junto al resto de máximos líderes comunistas desde lo alto de la Puerta de Tiananmen, entrada al antiguo Palacio Imperial (la Ciudad Prohibida), donde tal día como mañana de hace 60 años Mao Zedong proclamó el nacimiento del régimen comunista. "El pueblo chino se ha hundido en amargo sufrimiento y tribulaciones desde que el Gobierno reaccionario de Chiang Kai-shek traicionó la patria, conspiró junto a imperialistas y lanzó la guerra contrarrevolucionaria", dijo entonces Mao, en el comienzo de su discurso, poniendo así fin a casi 30 años de guerras encadenadas contra Japón y los nacionalistas del Kuomintang. El Gran Timonel proclamaba el fin del sufrimiento, el feudalismo y la sumisión de China a los imperios, pero comenzaba una etapa aún más dura, en la que se calcula que los experimentos de Mao (el Gran Salto Adelante, la Revolución Cultural) causaron 38 millones de muertos. Por ello el Gobierno chino, que suele dar carpetazo a la época maoísta con la frase "sus logros fueron superiores a sus errores", centrará mañana sus discursos en los éxitos de la segunda mitad del régimen, los del ascenso económico, los JJOO de Pekín y la entrada en la Organización Mundial del Comercio (OMC), aunque también estén ensombrecidos por hechos como la matanza de Tiananmen en 1989. Aunque Pekín centra la atención, muchas otras ciudades chinas han preparado actos conmemorativos y, como la capital, se han teñido con flores rojas y amarillas, gigantescos murales con banderas nacionales y estética que recuerda a la época maoísta. La celebración, como es habitual en los grandes fastos en China, se ha visto acompañada de un enorme operativo de seguridad, con tanquetas de la policía y unidades especiales armadas patrullando en Pekín, restricciones a muchas actividades públicas y estrecha vigilancia a los activistas de derechos humanos. Una vez más los peticionarios -ciudadanos que viajan a Pekín para reclamar por sus derechos tras no ser escuchados a nivel local- han sido expulsados de la ciudad, y algunos incluso recluidos para que nada empañe el canto comunista a 60 años de triunfos.




