La misma escena
La escena no era conmovedora sino circense y patética: lloraba ante sus compañeros de plenaria y ante las cámaras de televisión, para protestar contra el allanamiento del que habían sido objeto los Senadores Alirio Villamizar y Juan Manuel Corzo, sin recordar al auditorio que los tres han sido beneficiarios de notarías, por cuenta del voto que habilitó al Presidente Uribe para hacerse reelegir.
Es posible que las lágrimas de la Senadora Nancy Patricia Gutiérrez hayan sido producto de una emoción inocente o de una genuina solidaridad con sus compañeros en problemas. Pero también es posible que su llanto desconsolado sea un grito de complicidad con quienes, como ella, se beneficiaron de la más sofisticada red de corrupción gestada hace 4 años, cuando comenzó la repartija de notarías para garantizar el éxito de la primera reelección
La escena no era conmovedora sino circense y patética: lloraba ante sus compañeros de plenaria y ante las cámaras de televisión, para protestar contra el allanamiento del que habían sido objeto los Senadores Alirio Villamizar y Juan Manuel Corzo, sin recordar al auditorio que los tres han sido beneficiarios de notarías, por cuenta del voto que habilitó al Presidente Uribe para hacerse reelegir. Digo circense porque, tal vez ingenuamente, ella no sabía (o no quiso contar) que en ese operativo los investigadores de la Corte Suprema encontraron mil millones de pesos en efectivo en la casa del Senador Villamizar. En este punto vale la pena un gran paréntesis para insistir en lo que todo el mundo sabe: que la corrupción se hace en efectivo y que los padrinazgos del clientelismo no son gratis. La Notaria 11 de Bucaramanga, Luz Yaneth Rojas, reconoció formalmente y en la primera diligencia judicial, que le pagaba 50 millones de pesos mensuales al Senador Villamizar --en efectivo, claro está-- como cuota de “agradecimiento”. Relató ella que la plata la recogían puntualmente el Congresista o su esposa
Él ya había sido demandado ante el Consejo de estado por lo mismo, es decir por nombrar o hacer nombrar funcionarios públicos y luego exigirles una comisión: la verdad, no es el primero que practica el chantaje como forma de hacer política, porque ya en el pasado perdieron su investidura por casos similares Regina 11 y el hoy flamante Embajador colombiano ante la OEA
Todo lo cual nos pone en el terreno patético de la actualidad. La Senadora Gutiérrez escurría lágrimas de cocodrilo a pesar de saber que la reelección de hace cuatro años y la de ahora han sido compradas, porque ella y sus compañeros se vendieron en un cohecho que es vox populi en el Capitolio, pero llenó de entramados difíciles de probar a la hora de las investigaciones de la CSJ. No han cambiado mucho las cosas de entonces a hoy. La repentina mayoría que permitió salvar la conciliación la semana pasada, y las gestiones para salvar la reelección en la Cámara de Representantes, no se han adelantado a punta de oraciones o padrenuestros. Para ningún proyecto de ley o de reforma constitucional, el Gobierno había estado tan jugado con la aplanadora del presupuesto oficial como este, que es en beneficio propio
Dicen que hasta plata en efectivo están repartiendo en esa feria de desvergüenzas que protagonizan unos Ministros que ofrecen y unos congresistas que reciben. Lo niegan en esta oportunidad como Heyne Mogollón negó que hubiera vendido el fallo que absolvió a Samper a cambio de unas obras regionales, o como Teodolindo negó que hubiese vendido su notaria, o como Yidis argumentó que su interés era en “la inversión y en el desarrollo regional”
Pero de tras de cada Heine, Yidis o Alirio hay siempre un voraz apetito económico, que es a su vez el motor de la corrupción, como lo deben saber la propia Nancy Patricia y todos los que expresaron esa indignación fingida contra la Corte Suprema de Justicia




