Manos arriba!!
Al fenómeno de esta nueva ola de inseguridad urbana en Colombia ya están llegando los estudiosos. Hace como veinte años los llamamos los violentólogos, que explicaban los por qué del sicariato y de todas las otras barbaries que irrumpieron juntas con la onda del dinero mal habido.


Al fenómeno de esta nueva ola de inseguridad urbana en Colombia ya están llegando los estudiosos. Hace como veinte años los llamamos los violentólogos, que explicaban los por qué del sicariato y de todas las otras barbaries que irrumpieron juntas con la onda del dinero mal habido
En estos tiempos también violentos los estudiosos del Instituto Popular de Capacitación están diciendo que este desmadre de la delincuencia es por cuenta de adolescentes y de muchachos que estrenan la juventud. Y que está sucediendo principalmente en Bogotá, Medellín y Cali. Son hijos del desempleo y de la desesperanza y herederos del estilo de vida que enseñaron los traquetos barriales. Estiman que en esas tres ciudades hay al menos 19 mil jóvenes en la delincuencia. En Bogotá hay unas mil trescientas bandas y en Cali unas doscientas. Y que en Medellín hay unas ciento cuarenta bandas y a que a ellas están adscritos unos 3.600 muchachos, que llegan a delinquir desde los catorce años
Esos estudios dicen que ya no integran combos ni pandillas, sino que son bandas verdaderas con una buena capacidad de fuego: fusiles, pistolas, revólveres. Y que cometen atracos, asesinatos, hurtos, secuestros y se pelean constantemente entre ellos por la llamada lucha territorial
Qué pánico. Siento el mismo pánico que me sobrevino cuando supe por primera vez de las Maras de México y de Centroamérica, que es el fenómeno de delincuencia más escalofriante de los últimos largos años
Cierro el escaparate con una alegría. A esta política monotemática con el referendo de la re-re-elección. A esta política infectada por la compra de votos y de conciencias. A esta política dominada por el ego presidencial y por los ministros negociantes, llega la noticia refrescante de los tres ex alcaldes de Bogotá. Mockus, Peñalosa y Lucho Garzón hacen un trípode esperanzador. Son confiables. Tienen gestión para mostrar. Son maduros. Una alegría política en medio de tanto desierto




