Uribe afirma que el Estado no puede asumir más cargas económicas
En la cumbre de gobernadores, el Jefe de Estado defendió los parafiscales y afirmó que en nuestro país avanza el proceso de descentralización.


“El Estado Colombiano no puede asumir mas cargas económicas, dijo desde Medellín, al cerrar la Cumbre de Gobernadores, el Presidente de la República Alvaro Uribe Vélez
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Al responder a los planteamientos de los mandatarios seccionales con una exposición que dió cuenta de los motivos por los cuales el Gobierno Nacional no puede asumir más cargas económicas, el Jefe de Estado defendió los parafiscales y afirmó que en nuestro país avanza el proceso de descentralización
El Presidente Uribe Vélez se refirió a los principios simples y de largo plazo que guían las acciones del Gobierno Nacional, a las decisiones que éste ha adoptado para enfrentar la crisis de la economía, y al reto del empleo. Precisó que la política de seguridad democrática ha permitido ganar terreno en prosperidad y cohesión social y que esos resultados están representados en intangibles como la reducción del crimen que ha significado la recuperación del monopolio del estado para combatir a los grupos criminales; la desmovilización de 50.170 integrantes de organizaciones al margen de la ley y enorme esfuerzo presupuestal para reintegrarlos a la vida constitucional
También destacó la confianza de los ciudadanos para denunciar, para apelar a las instituciones estatales en busca de la seguridad, y la confianza para reclamar los derechos de las víctimas y recordó que al momento más de 180 mil víctimas han hecho reclamjaciones y se ha hecho un gran esfuerzo presupuestal para repararlas
Respecto a la solicitud de una Política de descentralización, planteada por el foro que reunió a 31 de los 32 gobernadores del país, el Presidente Uribe argumentó que en un país donde el 51 % de la inversión es responsabilidad de los entes territoriales, no se puede hablar de existencia de centralización, y agregó que se ha procurado un dialogo sincero, sin orientación política o ideológica, un diálogo respetuoso, que nunca se puede estancar, pero nunca se puede pensar que es milagroso




