El cóndor, un símbolo nacional que lucha contra la extinción
Dos cóndores hembras "importadas" desde el zoológico de San Diego en California, comenzaron a surcar desde Boyacá los cielos colombianos.


Por Juan Camilo MaldonadoA 3.600 metros de altura queda el parque natural de Siscunsi -Oceta de Sogamoso, una verdadera joya de la naturaleza donde diferentes tonos de verde esmeralda palpitan sobre la tierra y se funden con un cielo infinito y puramente azul
En este inmenso firmamento Iraca y Ogonta, dos cóndores hembras "importadas" desde el zoológico de San Diego en California, reconocen sus dominios ancestrales en las alturas donde despliegan sus alas de tres metros de envergadura y planean en el aire como lo que son, la realeza de los andes. Este exitoso y sublime vuelo de estos cóndores augura la supervivencia de la especie en Colombia, dentro de un plan adelantado por las autoridades ambientales para repoblar el país con el ave nacional que actualmente se encuentra bajo amenaza de extinción
"Las dos cóndores hembras que nunca habían volado, desplegando sus alas sobre la inmensidad de nuestro territorio haciendo gala de toda su belleza, de toda su majestuosidad. Dando esta señal de libertad, de protección ambiental, de grandeza, de inmensidad; por eso estos programas deben ser reforzados con recursos , con personal , con asistencia técnica para que se asegure el repoblamiento y la preservación de la especie", indicó el Ministro de Medio Ambiente, Juan Lozano
En el momento de la liberación Iraca y Ogonta, las dos cóndores hembras, ya estaban siendo esperadas por un cóndor macho. Estos ejemplares son constantemente monitoreados por organismos ambientales y de protección
"Se han ido a volar y a posicionar mucho más el territorio nacional, no solamente acá sino también lo harán en Ecuador y Venezuela. Tenemos implantados unos microchips para hacer un seguimiento por telemetría y estamos seguros que con estos microchips estos ejemplares estarán siendo monitoreados", indicó el director de Coorpoboyacá, Miguel Rodríguez
Marco Antonio Preciado, es un campesino cuyo cuerpo ha sido curtido por la labor del campo y su piel roja refleja los años de entregarse cada mañana a los vientos del páramo, el vive desde hace más de cuarenta años y sólo había visto a los cóndores en imágenes
"Bonitos, hasta hoy los conocí, como no había mirado yo a esos bichos me parecieron bonito, yo había leído la leyenda de los cóndores pero no los conocía, sólo en dibujos", manifestó el habitante de la zona
Actualmente se estima que la población de cóndores está alrededor de 150 individuos, incluyendo los ejemplares reintroducidos y los que conforman la población silvestre




