¿Quién es el Montesinos?
El otro de enorme influencia es y ha sido José Obdulio Gaviria, de quien se sabe que llama, ordena y usa información privilegiada para sus debates públicos y para sus peleas privadas.
Por Néstor MoralesEn el único pronunciamiento que se le conoce hasta ahora, el Presidente Uribe se declara víctima del nuevo escándalo del DAS. Y se defiende personalmente así: “Jamás he dado ni una sola orden para que se vigile la vida privada de las personas. Soy un hombre leal, que juega limpio con sus opositores y no les hace trampa. Los que me conocen saben que yo no actúo de esa manera”
Yo le creo. Seguramente él no está detrás del sistemático espionaje a opositores, magistrados, periodistas e incluso algunos funcionarios de su propio Gobierno. Pero eso no quiere decir que no haya alguien de su entorno que se haya convertido en el Vladimiro Montesinos del régimen. Con una inimaginable dosis de ingenuidad –o de cinismo- el Ministro del Interior afirma que esta vez sí hay que llegar hasta el fondo de asunto. Y el Secretario General de la Presidencia, igual de candoroso, denuncia que hay mafias muy bien organizadas que están manejando la red de corrupción que hay dentro del DAS
Vamos por partes: a riesgo de ser reiterativo, lo primero que hay que decirles a ellos es que el DAS depende exclusivamente de la Presidencia de la República. Los Presidentes ponen allí gente de su absoluta confianza, porque saben del poder y de los riesgos de una policía secreta desbordada. El Presidente Uribe, en lo particular, puso primero un cómplice del paramilitarismo a quien defendió de todas las formas posibles. Y cuando le estallaron en la mano las primeras denuncias (bastante más graves que las de hoy), las matizó, las relativizó, las minimizó. Luego creó una comisión cuyas sugerencias desatendió, y más tarde nombró directores de segunda categoría que no fueron capaces de frenar el huracán de corrupción que se había desatado adentro
Desde hace tres años, cuando sonaron las alarmas por las anomalías dentro del DAS, Uribe viene prometiendo una depuración que nunca ha llegado. Ese es el segundo punto: un Presidente que se precia de conocer el estado de los baños en los aeropuertos más lejanos, que gerencia la concesión de una carretera en Nariño o Chocó, que conoce los problemas de los productores de huevo en Santander o de los cultivadores de mango en Cundinamarca, ¿ese Presidente obsesionado con los detalles no se entera de lo que pasa en el DAS?Es difícil de creer. El tercer punto es que desde que comenzó el Gobierno hay allí una lucha de poder que desquició todos las formas y procedimientos. Antes, las órdenes al director del DAS las daba el Presidente de la República. Pero desde hace seis años, han metido baza Pedro Juan Moreno, que en su momento propuso una gran central de inteligencia, y los impolutos generales Rito Alejo del Río e Iván Ramírez, que actuaron como asesores. Mandó también un subdirector de apellido Narváez, autoproclamado perseguidor de la oposición y representante de la caterva más reaccionaria. El otro de enorme influencia es y ha sido José Obdulio Gaviria, de quien se sabe que llama, ordena y usa información privilegiada para sus debates públicos y para sus peleas privadas
Yo no me atrevería a decir que es él a quien se refiere Semana cuando dice que desde la Casa de Nariño establecieron una línea directa con funcionarios de segundo nivel, saltándose al director del DAS. No me atrevo, pero ahora que deja su condición de asesor sí me parece que vale la pena saber hasta donde había extendido sus dedos filosos. De pronto, el Presidente Uribe se lleva una sorpresa. nmorales@caracol.com.co




