La soledad devoradora
David Murcia ya lo dejaron solo hasta sus dos marcornas en las empresas de papel que construyó. Y dicen que lo va a dejar solo su propio cuñado, quien también se lucró de la aventura multimillonaria.
A David Murcia lo está comenzando a devorar la soledad. Le ha empezado a suceder lo que a los ricos efímeros, que tienen muchos amigos mientras se le gastan la plata. Al antipático que se gana un chance, le aparecen muchos íntimos o conocidos para que los invite a cerveza. Y cuando paga la cuenta, adios; ni siquiera un muchas gracias
A David Murcia hace algunos meses le sobraban abogados que iban tras los maletines repletos hasta Panamá; las actrices en trance de ascenso que se desvivían por los reflectores de un canal que resultó fantasía; modelitos de aquellas que sirven también de damas de compañía para noches sin memoria; periodistas bandidos que se disfrazan de corderitos y se autodenominan independientes
A David Murcia ya lo dejaron solo hasta sus dos marcornas en las empresas de papel que construyó. Y dicen que lo va a dejar solo su propio cuñado, quien también se lucró de la aventura multimillonaria. Una aventura que algunos intentaron vender como la venganza de los pobres contra los bancos. -------------------Una descripción para el cierre de El Escaparate:La selección Colombia de fútbol se enfrenta al seleccionado de Haití. Pudiera decir al famélico seleccionado de Haití, pero sobra
No había podido definir semejante partido tan exótico. Tan estrambótico. Tan pobrecito
Pero al leer prensa deportiva europea encontré esta mañana la descripción precisa. Un cronista que hace resumen de lo que pasa en el verdadero mundo del fútbol (Brasil contra Italia, Argentina contra Francia, Inglaterra contra España) se refirió al Colombia-Haití como un partido pintoresco




