La franja de Gaza se hunde cada vez más en el infierno
Continúa la campaña militar sobre Gaza así como el lanzamiento de cohetes de las milicias palestinas contra el sur de Israel. Hoy van 50 palestinos muertos y en total van 555.
Continúa la campaña militar sobre Gaza así como el lanzamiento de cohetes de las milicias palestinas contra el sur de Israel. Hoy van 50 palestinos muertos y en total van 555. Gaza sigue viviendo en las últimas horas momentos de tensión sin que en ningún instante parezca que vaya a cesar ni la campaña militar israelí en la zona ni el lanzamiento de cohetes de las milicias palestinas contra el sur del Estado Judío. Cincuenta palestinos murieron el lunes víctimas de la ofensiva israelí, dijo el jefe del servicio de urgencias del territorio, Muawiya Hassanein. Entre las víctimas se cuentan 12 niños, muertos en Gaza y en Jabaliya, según fuentes médicas. Hassanein precisó que 555 palestinos murieron desde el comienzo de la ofensiva israelí, el 27 de diciembre, y 2.700 resultaron heridos. Los bombardeos son continuos, los hospitales desbordan de heridos, los niños están conmocionados y las noches de Gaza son heladas en casas con ventanas rotas, pero los habitantes del territorio palestino temen que lo peor todavía está por llegar. Después de una semana de ataques aéreos, los disparos de artillería llegan a la franja de Gaza por tierra y mar. La ciudad de Gaza, en la que viven más de 500.000 habitantes, está casi rodeada de tanques y carece de agua, electricidad y alimentos. El territorio está cortado en dos por las tropas israelíes que han tomado posiciones donde antes había una colonia judía en Netzarim, e impiden los desplazamientos entre el norte y el sur del territorio, controlado por el movimiento islamista Hamas desde junio de 2007. Cuando comienzan las explosiones en las calles vacías, al caos general se unen los gritos y llantos de los niños que se oyen desde las casas palestinas. "Muchos niños han dejado de comer. Están apáticos y casi no hablan. Están pegados a sus padres día y noche", explica Sajy al Mughani, un trabajador del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). "Los niños viven con miedo a la oscuridad" por la falta de electricidad, añade. Al igual que muchos habitantes de la franja de Gaza, un territorio superpoblado donde están hacinadas un millón y medio de personas, Sajy vive en un apartamento, en el oeste de la ciudad de Gaza, cuyos cristales se han roto por las incesantes explosiones. Las noches son muy frías, dice. "Tenemos que llevar muchas capas de ropa", añade. En los hospitales de Gaza falta de todo: las urgencias están llenas de heridos y el suelo está cubierto de sangre. Las amputaciones de heridos se multiplican por la falta de equipos médicos y medicamentos, señalan fuentes hospitalarias. Muchas personas han muerto porque no han podido ser atendidas a tiempo. Frente a esta situación, el temor de Sajy es que su mujer, embarazada de nueve meses, no pueda dar a luz en condiciones correctas. "Me preocupa mucho. Es muy difícil conseguir una ambulancia, todas están ocupadas por los heridos", dice. La mayor parte de los vecinos han sido evacuados de sus edificios para refugiarse en casa de sus allegados en barrios que consideran más seguros. "Nosotros hemos tenido que quedarnos, no sabía que hacer. He rezado para que mi mujer no de a luz en estas condiciones", agrega. Desde hace diez días se repiten los dramas civiles a pesar de las promesas de que el objetivo de Israel sólo son los combatientes de Hamas. "Lo peor es que no sabemos cuándo entrarán los soldados israelíes en la ciudad. Cuando lo hagan puede que mueran todavía más civiles", se lamenta Sajy al Mudhanni.
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