R.E.M. y el rollo de los conciertos
Son artistas de los más variados, algunos muy populares y algunos soñados. Pero todo hace parte de las giras internacionales que organizan los promotores para el continente americano. Esto lleva a que nos atafaguen con artistas que han culminado sus giras de verano por Estados Unidos y Europa, inclusive el Oriente.


En este fin de año – sí, ya estamos en esta etapa – nos llega el aguacero anual de conciertos
Son artistas de los más variados, algunos muy populares y algunos soñados. Pero todo hace parte de las giras internacionales que organizan los promotores para el continente americano. Esto lleva a que nos atafaguen con artistas que han culminado sus giras de verano por Estados Unidos y Europa, inclusive el Oriente. A medida que se enfría el clima por allá, acá se calienta con la presencia de grupos y solistas que pasarán por los países desde Argentina hasta México y a veces hasta tocan a Colombia. Para mencionar uno solo. El 28 de octubre se presentó la banda de rock alternativo R.E.M. Buen grupo, muy compacto con buenos instrumentalistas, aunque el foco inevitablemente siempre es Michael Stipe el líder, compositor y cantante del grupo. Un hombre que se metió con el público, bajó de su tarima, habló, interactuó de manera maravillosa. La agrupación con 25 años de éxitos entre pecho y espalda entretuvo durante cerca de dos horas a un público con canciones nuevas, arengas a favor del candidato demócrata a la presidencia en Estados Unidos, Barack Obama y contra el actual presidente George W. Bush. Y por supuesto las canciones: It’s the End Of The World As We Know It, Losing My Religión, The One I Love, que cantaron (cantamos) con Stipe a rabiar. Y seguramente más de una furtiva lágrima escurrió por alguna mejilla cuando Stipe se entregó totalmente en Everybody Hurts
Un público cívico, respetuoso, gozón… pero pequeño No fueron más de 5,000. ¡Semejante esfuerzo, para tan poca respuesta! Claro que razones hay. Una es obviamente la cantidad de conciertos que hay en esta temporada. Otra es la de siempre: el Coliseo Cubierto El Campín es una lata de galletas. Es un coliseo deportivo, sin acústica para conciertos. Nunca la ha tenido. Desde que se presentó allí James Brown en 1973 y Santana en 1974 se ha dicho lo mismo. El desfile de artistas que han pasado por allí es larga, ustedes recordarán muchos de ellos. Eso no es realmente culpa del empresario que trae espectáculos. Bogotá no tiene escenarios para conciertos. El estadio, por la razón que sea no se prestará para conciertos. El Coliseo tiene ese problema que nunca se ha arreglado, por el motivo que sea. Se podría mejorar haciendo lo que se hizo en el Palacio de los Deportes: paneles acústicos y allá sí que hay buen sonido. Pero es comparativamente pequeño, solo caben unas 4,500 personas. Esto nos lleva a toda la telenovela del concierto de Juanes. Que el estadio, que no, pero ahora sí, tal vez, quién sabe, no. De nuevo, soy hincha del fútbol, me gusta ir al estadio… así últimamente he capado ida. Es que… no, mejor dejo así es tema
La administración del alcalde Samuel Moreno ha dado tumbos con este tema, que pareciera que no le interesa el tema de los conciertos. No puede ser que un concierto en un escenario como el Campín, haya que cambiarlo por tres en el Coliseo. Esa es una ofensa contra el público que tendrá que aguantarse conciertos con un sonido deficiente, por más de que Fernán Martínez, diga que se puede mejorar su calidad… De pronto el empresario de Juanes podría decir que por respeto al público no presenta al paisita en Bogotá. Punto. Pero si no quieren prestar el Estadio, por presiones de los colegas deportivos, cosa que es respetable, habiliten otros escenarios masivos. Según la administración de Bogotá, el Parque Simón Bolívar “está saturado”. No se que significará eso. Pero en todo caso allá se presentó Calamaro y una parte de Rock Al Parque. A lo mejor esos conciertos no “saturan”. Que dizque hicieron un estudio de escenarios asignando puntajes a diferentes aspectos de logística. Y salió ganador el Parque El Tunal, donde la administración propone construir una concha acústica. Sin embargo, los empresarios no comparten la decisión. Finalmente ellos son los que arriesgan y ponen el billete para traer los artistas. Ellos alegan que la boletería VIP, que es la “subsidia” las localidades más económicas, no se llenaría pues la gente con capacidad adquisitiva probablemente no se movilizaría hasta el otro extremo de la ciudad para ver un concierto. No es como dicen por ahí que esas boletas solo las compran los escoltados y quienes andan en carros blindados… Que construir un estadio multiusos en el Salitre, que el Tunal, que el Coliseo…Me parece que el asunto radica en que todo hace indicar que hay interesen que se mueven en uno u otro sentido. Y esta administración pareciera inclinada a ceder a las presiones. Lo que tiene a favor el Simón Bolívar es que es céntrico y con unas modificaciones que no requieren mayor inversión se podría convertir en el gran escenario. Gradería en herradura, nivelar el hondonada central frente a la tarima, mejorar las entradas en calidad y cantidad e instalar unos baños. Inclusive se podría cubrir una parte del espacio para el público y solucionado el problema. Pero parece que al Alcalde no le interesan los conciertos, con todo lo que generan en impuestos y empleos. O le interesan, si satisface a quienes lo rodean.




