En el cuartel general de McCain no creen en las encuestas
Los sondeos vaticinan que John McCain y sus correligionarios republicanos sufrirán un batacazo electoral el próximo 4 de noviembre.
Los sondeos vaticinan que John McCain y sus correligionarios republicanos sufrirán un batacazo electoral el próximo 4 de noviembre, pero en el cuartel general del aspirante a la Casa Blanca se resisten a aceptar ese pronóstico. A sólo ocho días de que los estadounidenses elijan al próximo presidente del país, renueven la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 11 puestos de gobernador, las encuestas auguran que los demócratas saldrán triunfantes, pero que no se lo digan a Mary Fry. "Yo no creo en las encuestas. Se han equivocado muchas veces", dijo a Efe Fry, una de las voluntarias que acude religiosamente al centro de llamadas telefónicas instalado en la planta baja del centro de operaciones de McCain en Arlington, Virginia, estado aledaño a la capital. El cuartel general, que ocupa el sótano y dos plantas de un sólido edificio de granito que alberga a más de un centenar de estrategas y asesores de McCain, es un hervidero de actividad en la recta final de la larga campaña por la Casa Blanca. Durante las mañanas es fácil ver a altos asesores de McCain, como Steve Schmidt, el hombre que dirige el día a día de la campaña del senador por Arizona, fumando en el exterior del edificio mientras mira con el ceño fruncido su BlackBerry. Dentro del edificio jóvenes y no tan jóvenes deambulan de un lado para otro, a veces con algo rápido de comer en la mano o enfrascados en las que parecen importantes conversaciones telefónicas a juzgar por la seriedad de sus expresiones. Y en la planta baja se dan cita voluntarios como Fry y Teresa Speake, en un esfuerzo de último minuto para convencer a los votantes indecisos. Speake insiste en que el Partido Republicano necesita renovarse, apostar, dice, por la disciplina fiscal y la reforma migratoria, tareas que cree puede abordar McCain. Tras décadas de supremacía republicana, la funcionaria de origen mexicano reconoce que la situación está difícil pero insiste en que "cualquier cosa es posible" y recuerda que McCain resucitó en otras ocasiones cuando muchos lo tachaban ya de cadáver político. En la misma línea apunta Hessy Fernández, portavoz de la campaña de McCain, al afirmar que "entramos en esto sabiendo que era un desafío muy difícil" para precisar a continuación que "hay encuestas que nos dan sólo un punto de desventaja, las encuestas cambian y además la única que vale es la del 4 de noviembre". La portavoz de McCain se refería a un sondeo reciente de AP y la firma GfK que se distingue de la mayoría de encuestas que dan al candidato presidencial demócrata Barack Obama una ventaja de entre 4 y 14 puntos y lo sitúan a la cabeza en algunos de los estados que McCain necesita ganar para llegar a la Casa Blanca. Aun así, la desconfianza en los sondeos fue la tónica común entre los voluntarios de la campaña de McCain consultados por Efe este fin de semana en Virginia. "En el 2004 también se decía que iba a ganar (el candidato demócrata) John Kerry" y no fue así, apuntó Carlos Coello, un joven arquitecto de origen peruano, a lo que Kufre Ekpenyong, un joven afroamericano, añadió que "simplemente no hay que hacer caso a las encuestas". El propio McCain, a quien le gusta decir que se siente cómodo en su puesto de rezagado en la contienda, se salió del guión el domingo para aventurar, en contra de todos los pronósticos, que puede "garantizar" que ganará el 4 de noviembre. "Vamos a ganar, va a ser reñido y nos vamos a quedar despiertos hasta tarde", dijo en una entrevista con la cadena de televisión NBC en referencia a la noche electoral. Por su parte, el diario "The Washington Post" informó este domingo de que "los principales asesores de McCain saben que van por detrás pero mantienen la esperanza y, al igual que su candidato, se niegan tercamente a tirar la toalla".




