Hable con elPrograma

Selecciona tu emisora

PerfilDesconecta
Buscar noticias o podcast

Que mamera, otra vez de fiesta

Con sonrisas desbordadas y promesas de días felices, un grupo de amigos me acaba de invitar a que nos vayamos de rumba para el “Tolima grande”, ahora que están en las fiestas de San Pedro y de San Juan. Mi respuesta fue muy contundente: ¿otra vez de fiesta? ¡qué mamera!.

Con sonrisas desbordadas y promesas de días felices, un grupo de amigos me acaba de invitar a que nos vayamos de rumba para el “Tolima grande”, ahora que están en las fiestas de San Pedro y de San Juan. Mi respuesta fue muy contundente: ¿otra vez de fiesta? ¡qué mamera!. Aunque “pinten pajaritos” o prometan días de eterna felicidad, me resisto a ir a esos “infiernos terrenales”. Para comenzar, la salida de una gran ciudad significa horas de trancón, de conductores abusivos que se atraviesan de cualquier manera, de vendedores de CDs piratas con Piedad Córdoba y Hugo Chávez en actitudes porno, de llaveritos de colores recordando el nuevo pico y placa, de libritos de cocina que me hacen recordar las horribles habichuelas y de toda clase de bebidas y comestibles aliñados con la tierra de nuestras polvorientas vías. Cuando por fin llega la carretera, se deben pagar peajes con tarifas de autopistas imaginarias, para transitar por vías veredales. Quien crea que la recta Cali – Yumbo es una autopista, evidentemente vive en un mundo de antaño. Luego nos encontramos unos policías. En un país serio, el conductor o pasajero se sentiría aliviado. En el nuestro, nos asustamos porque seguramente buscarán el quiebre para “partirnos”. Qué lástima que sean pocos los agentes de nombre Luis Rodríguez, como mi tocayo, quien detuvo al chofer que intentó sobornarlo. Seguramente me pedirán que pare en cualquiera de los “chuzos” que hay a lado y lado de la carretera para comer algo. Papas fritas de paquetes vencidos, aguas naturales marca “gato” que saben a diablos, apetitosos chorizos freídos en manteca que no la cambian hace tres meses. En fin, para qué les daño su próxima comida. Si por fin llegamos, ya estaré embejucado con el compañero que se ha bebido tres cajas de aguardiente y que me cuestiona porque no le he recibido esa bebida “para hombres”. Entonces, como fue un viaje improvisado, tardaremos tres horas buscando un hotel “decente”, porque los buenos ya están todos ocupados. Algún ocurrente grita: “frescos, es sólo para dormir”. Tras pagar los costos abusivos de alojamiento por las razones de “oferta y demanda” que generan estos puentes festivos, nos acomodan en un cuarto oscuro, poco ventilado aunque con un ventilador que suena como una matraca. Si se abre la ventana para “airear” la habitación, entra primero el ruido ensordecedor de la música de una discoteca vecina. Claro, los niños están felices porque no tuvieron que manejar cinco horas en una de nuestras tensionantes carreteras y porque al prender el televisor –es lo único que hacen- encuentran su programa preferido. ¿Acaso vinimos a ver televisión?, me atrevo a preguntarles. La respuesta es contundente: “no la monte, cucho”. Cuando por fin salimos a disfrutar de las fiestas, les resumo lo que nos espera: Un desfile de carrozas amenizado por los carteristas que dejan a tres señoras y cinco borrachos sin un centavo para el regreso. Tres abuelas enfadados porque “todo está muy caro”. Un viejito borracho preguntando “¿dónde queda el hotel?”. Un tipo pálido pidiendo regalado un minuto telefónico, porque acaba de botar el celular que le había dado la señora de cumpleaños. El “chucu – chucu” de la región a todo volumen, y frenéticos jovencitos arrojando harina al rostro de los desprevenidos turistas quienes no tienen otra opción que hacer una sonrisa, aunque por dentro estén que se los lleva el patas. Luego de dos o tres días de “dulce descanso”, seguramente miraré la billetera y me habré dado cuenta que me gasté casi todo lo que me pagaron de prima. Aburrido, tendré que regresar el martes al trabajo, para “camellar” muy duro, porque ya vendrán las fiestas de navidad “y hay que gozarlas”. Si alguien de ustedes me convence de que esto no es así, acepto la invitación de mis amigos. Por Luis Enrique Rodríguez

Ahora en directo

ver programaciónver programas

Programas Recomendados

Síguenos en

 

Directo

  • Radio

  •  
Últimos programas

Estas escuchando

Noticias
Crónica 24/7

1x24: Radio Colombia

23/08/2024 - 01:38:13

Ir al podcast

Noticias en 3′

  •  
Noticias en 3′
Últimos programas

Otros episodios

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Tu audio se ha acabado.
Te redirigiremos al directo.

5 "

Compartir