El caso del 'monstruo de Austria' se repite en Neiva
Con lágrimas, rabia y desconsuelo, Edith* recuerda los 20 años de abusos sexuales, maltratos físicos, humillaciones y encierro total que enfrentó al lado de su padre.
Con lágrimas, rabia y desconsuelo, Edith* recuerda los 20 años de abusos sexuales, maltratos físicos, humillaciones y encierro total que enfrentó al lado de su padre. Durante ese tiempo, producto de las violaciones de su progenitor dio a luz a siete hijos, de los cuales, dos murieron por las precarias condiciones en que nacieron. Su historia de encierro y violación la conocían todos los habitantes del barrio Carbonell al sur de Neiva, pero fue poco lo que hicieron para ayudarla, hasta su mamá le pegaba y la ocultaba de su familia para que no se enteraran de la verdad. Hoy once años después de escapar y vencer el miedo y la vergüenza le contó a Caracol Radio su historia. “A los ocho años me manoseaba, pero fue a los once cuando me violó por primera vez, ante mis gritos y llanto me amenazó con un cuchillo y juró matarme si hablaba o no le permitía tocarme”. Después de tres años de continuas violaciones Edith quedó embarazada, aunque no sabía que pasaba en su cuerpo, con valentía enfrentó los siete embarazos. Una partera y ella lucharon por la vida de los bebés. “Fue muy duro, muy duro, además de las violaciones, los puños y golpes, tenía que cuidar los niños, pues mis padres me dejaban encerrada y ellos salían a lustrar zapatos y vender tintos en el centro de la ciudad.”Aunque en aquel tiempo el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar conoció el caso de Edith, nunca pudo hacer nada por ella, pues su madre la ocultaba con los niños en su habitación. Lo mismo hacía con sus demás familiares. Hace cuatro años su padre falleció, y desde ese momento dice que respira y vive mas tranquila al lado de nuevo esposo y sus hijos, uno de ellos padece problemas físicos. Pide a los padres de familia creer en lo que le dicen sus hijos, protegerlos de esa difícil vida que le toco vivir.




