Deporte VS Concierto
Para dejar las cosas claras desde el principio, soy aficionado al fútbol y me gusta ir al estadio a ver al equipo de mis pasiones, el Santa Fe. Pero también soy aficionado a los conciertos y me encanta ir a ver a los artistas que son de mi gusto, y uno que otro que no tanto. Por esas cosas de la vida. <br /><br />Por eso el debate que se ha presentado en estos días por las dificultades en el concierto de Alejandro Fernández en Bogotá es sano. Por fin, se está discutiendo el asunto a todos los niveles. Que si se usan los escenarios deportivos o no, si los conciertos merecen un tratamiento especial, si se pueden usar escenarios comunes para uno y otro. En fin, la polémica que se ha dado tímidamente por años, esta vez debe dar resultados. Pero resultados que sean aceptables para todos. <br />
Para dejar las cosas claras desde el principio, soy aficionado al fútbol y me gusta ir al estadio a ver al equipo de mis pasiones, el Santa Fe. Pero también soy aficionado a los conciertos y me encanta ir a ver a los artistas que son de mi gusto, y uno que otro que no tanto. Por esas cosas de la vida. Por eso el debate que se ha presentado en estos días por las dificultades en el concierto de Alejandro Fernández en Bogotá es sano. Por fin, se está discutiendo el asunto a todos los niveles. Que si se usan los escenarios deportivos o no, si los conciertos merecen un tratamiento especial, si se pueden usar escenarios comunes para uno y otro. En fin, la polémica que se ha dado tímidamente por años, esta vez debe dar resultados. Pero resultados que sean aceptables para todos. Entendamos primero que todo, que los escenarios deportivos tienen uso permanente. Por eso existen. Los espectáculos musicales siempre han sido menos frecuentes. Por eso generalmente se realizan en los coliseos deportivos, que en hace muchos años están en uso. La realidad de los conciertos masivos no supera los 40. Es claro que aunque estos escenarios ofrecen una gran cantidad de facilidades como camerinos, estacionamientos amplios y suficientes, tribunas que permiten buena visibilidad desde cualquier ángulo, cabinas de prensa, entre otros. En muchos escenarios deportivos no hay problemas para su uso múltiple. Los que tienen pisos duros, diferentes de los de madera, generalmente no presentan problemas. Ahí está el caso del Palacio de los Deportes en Bogotá. Entre otras cosas, por que en este recinto cerrado se hicieron modificaciones para mejorar la acústica a través de los paneles que absorben el eco y los sonidos rebotados. Pero es un caso casi único. Los coliseos cubiertos diseñados para competencias deportivos tienen techos, silletería o bancas, muros de concreto pensados en todo, menos en acústica. Para cantar colectivamente un gol, no se necesita. No se piensa en construir estas estructuras con mentalidad acústica. Es el caso de los coliseos como el Campín en Bogota y que existen en todas las ciudades del país. Lugares diseñados para el fútbol, básquetbol, voleibol, patinaje y otros deportes. Pero entonces qué. ¿No volvemos a traer espectáculos musicales, grandes artistas a nuestro país? Ese sí que sería un tremendo despropósito. Hay sin duda algunos escenarios pequeños que con ajustes pueden ser viables, para conciertos o acontecimientos pequeños, menos de 2000 personas. Salas de cine convertidos en salas de espectáculos. Algunos tienen problemas de estacionamiento, ventilación, vías de evacuación y señalización que pueden convertirlos en ataúdes en el caso de una emergencia como un incendio o un terremoto. El Palacio de los Deportes, para shows intermedios, vale. Caben 4,000 o 5,000 personas. El escenario bastante pequeño, obliga además a presentar conciertos que se puedan ajustar a esa realidad. Pero tiene estacionamiento, instalaciones cómodas para el artista y el público, hasta sitios de ventas de comidas y recuerdos del espectáculo. Pero para conciertos más grandes, como los que hemos tenido, el único escenario adecuado es el Parque Simón Bolívar. Tiene toda clase de ventajas, por su tamaño, vías de acceso, transporte público, estacionamientos, y adaptabilidad. Los problemas que tiene, pueden ser solucionados fácilmente sin una inversión demasiado grande. Frente al sitio donde habitualmente se ubica el escenario hay una hondonada que podría nivelarse y darle una pequeña inclinación hacia la tarima para facilitar la visibilidad del público, sin afectar los laterales donde se acomoda siempre mucho público. Que no se pueda poner una cubierta significa que se está sometido a las inclemencias del tiempo. Eso, mis queridos lectores, resulta inevitable. Finalmente, armar camerinos y algunas facilidades para prensa, invitados especiales, no debe tener dificultades. El Parque tiene la ventaja adicional que no tiene zonas residenciales muy cercanas, que hace tan difíciles las realizaciones de conciertos en el Estadio El Campín y la Plaza de Toros en las horas de la noche. Y una más. Se puede ajustar la zona frente al escenario para 10,000, 20,000 o más espectadores. Entonces, Alcalde Samuel: en vez de pensar en un nuevo estadio, en vez de forzar una situación en el estadio, ¿no le parece ésta una alternativa viable?




