Hable con elPrograma

Selecciona tu emisora

PerfilDesconecta
Buscar noticias o podcast

Nuevos Modelos

Por una especie de inercia operativa, los medios de comunicaci&oacute;n ejercen, simult&aacute;neamente con su labor fundamental de informaci&oacute;n, una tarea de sacralizaci&oacute;n y de satanizaci&oacute;n con personajes de la vida p&uacute;blica. Es inevitable, y pasa en Colombia y en todas partes del mundo. <br /><br />Es uno de los asuntos de los que la &eacute;tica profesional m&aacute;s se ha ocupado. El asunto se convierte en algunas oportunidades en un verdadero dilema, cuando est&aacute; de por medio el derecho a la informaci&oacute;n p&uacute;blica y en otro sentido la edificaci&oacute;n de valores sociales, culturales o pol&iacute;ticos, por ejemplo.

Por una especie de inercia operativa, los medios de comunicación ejercen, simultáneamente con su labor fundamental de información, una tarea de sacralización y de satanización con personajes de la vida pública. Es inevitable, y pasa en Colombia y en todas partes del mundo. Es uno de los asuntos de los que la ética profesional más se ha ocupado. El asunto se convierte en algunas oportunidades en un verdadero dilema, cuando está de por medio el derecho a la información pública y en otro sentido la edificación de valores sociales, culturales o políticos, por ejemplo. Se da en este momento un caso típico que puede ilustrar el debate. Propone el expresidente Samper la revocatoria del Congreso a través de un referendo. Es una propuesta hecha ya por miles de colombianos y por algunas personalidades en otros escenarios, o en foros académicos o de representación política. La propuesta, pues, no es nueva, pero dicha en boca de un expresidente tiene un alcance diferente. Los medios la destacan por venir de quien viene. Es un juicio de valor que trae amarrado la reivindicación de quien lanza la propuesta. Y ahí es donde me parece que los medios cometemos graves errores. En el caso de Samper, se suele olvidar su falta de autoridad moral para pisar terrenos públicos. El país, que tiende a ser amnésico, se olvidó de la noche a la mañana de los dineros calientes y del terrible perjuicio que causo en la raíz social el enriquecimiento ilícito de las campañas partidistas. La descomposición tuvo su punto cúspide cuando Samper se negó a renunciar y dejó en el aire la idea de que nadie, por más líder que sea, está obligado a reconocer sus culpas y a asumir sus responsabilidades. Pero el Ernesto Samper que salió de la presidencia se ha reencauchado hábilmente a punta de propuestas como la de la revocatoria del Congreso. Y los medios caemos en su trampa al publicarlas sin cuestionar su legitimidad. Samper ha construido una tramoya de la que se sirve a sí mismo. Se mete en el acuerdo humanitario, ubica sus fichas en el gabinete de Bogotá y es influyente en un par de foros internacionales. De todos ellos se retroalimenta. Quien lo oiga hablar podría creer que de sus labios brotan pulcritud y nobleza, y de su corazón honestidad y rectitud. Pocos se acuerdan de los efectos de su Administración en la conciencia colectiva de una nación. Decía graciosa y peyorativamente otro colega de Samper que los expresidentes en Colombia son muebles viejos. Con Samper pasa que es un armario viejo y con goteras. Pero, insisto, no es culpa suya el protagonismo del que gozan sus ingeniosas salidas para enfrentar cualquier crisis. Son los medios, en los que él sigue siendo influyente, que sufren de un conveniente alzheimer a la hora de moldear y modelar a los líderes. En Estados Unidos, para citar sólo un contraejemplo, Richard Nixon nunca recibió el perdón tácito que supone la atención a sus acciones. Allá los Presidentes se jubilan de verdad, y su participación en la vida política se reduce a símbolos inanes. Mucho más cuando se trata de gestiones mentirosas o traicioneras. Aquí, en cambio, parece haber cierto placer en la reconversión moral. A Samper se le consulta su opinión sobre la parapolítica, de la misma manera que a los Obispos se les indaga sobre el escándalo sexual del momento. Debe ser porque a los periodistas nos da miedo reconocer la posibilidad de los vetos. Es mucho más demagógico aparentar pluralidad y equilibrio. Samper es a la política lo mismo que Higuita al futbol, pero aún fingimos no darnos cuenta.

Ahora en directo

ver programaciónver programas

Programas Recomendados

Síguenos en

 

Directo

  • Radio

  •  
Últimos programas

Estas escuchando

Noticias
Crónica 24/7

1x24: Radio Colombia

23/08/2024 - 01:38:13

Ir al podcast

Noticias en 3′

  •  
Noticias en 3′
Últimos programas

Otros episodios

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Tu audio se ha acabado.
Te redirigiremos al directo.

5 "

Compartir