Ingrid Betancourt dice que se siente muerta en cautiverio

En una carta de 12 hojas, Ingrid Betancourt le explica a su madre las difíciles condiciones físicas, la dureza del cautiverio, le envía mensajes cariñosos a sus hijos y hace reflexiones en torno al manejo político del secuestro

En una carta de 12 hojas, Ingrid Betancourt le explica a su madre las difíciles condiciones físicas, la dureza del cautiverio, le envía mensajes cariñosos a sus hijos y hace reflexiones en torno al manejo político del secuestro.

"Estoy mal físicamente. No he vuelto a comer, el apetito se me bloqueó, el pelo se me cae en grandes cantidades", asegura Ingrid en la carta revelada por agencias internacionales de prensa.

También le cuenta a doña Yolanda Pulecio que no tiene ganas de nada porque "en la selva la respuesta a todo es no".

"Es mejor no querer nada para quedar libre al menos de deseos. Hace 3 años estoy pidiendo un diccionario enciclopédico para leer algo, aprender algo, mantener la curiosidad intelectual viva. Sigo esperando que al menos por compasión me faciliten uno, pero es mejor no pensar en eso", señaló.

"De ahí para adelante, cualquier cosa es un milagro, hasta oírte por las mañanas porque el radio que tengo es muy viejo y dañado", dice la carta.

Ingrid le dice a doña Yolanda que el tiempo en la selva es interminable, y que la vida allá no es vida, "es un desperdicio lúgubre de tiempo".

"Vivo o sobrevivo en una hamaca tendida entre dos palos, cubierta con un mosquitero y con una carpa encima, que oficia de techo, con lo cual puedo pensar que tengo una casa", relata.

Ingrid también le cuenta de sus pertenencias. Le dice que tiene una repisa donde pone el morral con la ropa y la Biblia. "Todo listo para salir corriendo”.“Aquí nada es propio, nada dura, la incertidumbre y la precariedad son la única constante", señala.

"En cualquier momento dan la orden de empacar y duerme uno en cualquier hueco, tendido en cualquier sitio, como cualquier animal... Me sudan las manos y se me nubla la mente, y termino haciendo las cosas dos veces más despacio que lo normal", agrega.

De igual forma le cuenta a su madre que le quitaron una carta que le había enviado años atrás.

"En las requisas le quitan a uno lo que uno más quiere. Una carta que me llegó tuya me la quitaron después de la última prueba de supervivencia en el 2003. Los dibujos de Natasha y Stanis, las fotos de Mela y Loli, el escapulario de mi papá, un programa de gobierno con 190 puntos, todo me lo quitaron. Cada día me queda menos de mí misma. Algunos detalles ya Pinchao te los contó. Todo es duro"

Dedicó unas líneas contando la falta que le hace su padre. "Durante años no pude dejar de pensar en los niños y el dolor de la muerte de mi papá copaba toda la capacidad de aguante. Llorando pensaba en ellos, sentía que me asfixiaba, que no podía respirar".

Así mismo, cuenta que le celebra cada año los cumpleaños de sus hijos a su manera.

"Tengo en mi memoria cada una de las edades. En cada cumpleaños les canto el Happy Birthday. Solicito que me permitan hacer una torta. Pero desde hace tres años siempre que pido, la respuesta es no. Igual, si traen una galleta o una sopa cualquiera de arroz y fríjol, que es lo usual, con eso hago de cuenta que es una torta y les celebro en mi corazón su cumpleaños", dice.

Ingrid señala que los secuestrados "no son un tema políticamente correcto y dice que en Colombia hay que pensar de dónde venimos, quiénes somos y a dónde queremos ir".

"Yo aspiro a que algún día tengamos esa sed de grandeza que hace surgir a los pueblos de la nada hacia el sol. Cuando seamos incondicionales ante la defensa de la vida y de la libertad de los nuestros, es decir, cuando seamos menos individualistas y más solidarios, menos indiferentes y más comprometidos, menos intolerantes y más compasivos. Entonces ese día seremos la nación grande que todos quisiéramos que fuéramos", señala.

También agradeció a varias de las personalidades que median para lograr la liberación de los secuestrados.

"A Piedad y a Chávez todo, todo mi afecto y mi admiración. Nuestras vidas están ahí, en el corazón de ellos, que sé que es grande y valeroso”. Les dedica un párrafo de agradecimiento a Chávez, a Álvaro Leyva, a Lucho Garzón y a Gustavo Petro, y luego menciona a algunos periodistas"

Agrega que su corazón le pertenece a Francia porque en el momento más difícil, este país siempre brindó apoyo a su familia.

"Cuando la noche era la más oscura, Francia fue el faro. Cuando era mal visto pedir nuestra libertad. Francia no se calló. Cuando acusaron a nuestras familias de hacer daño a Colombia, Francia les dio apoyo y consuelo."

Finalmente, así termina la carta: "Mamita, tendría más cosas para decirte. Explicarte que hace tiempo no tengo noticias de Clara y de su bebé. Bueno, mamita, Dios nos ayude, nos guíe, nos dé paciencia y nos cubra. Por siempre y para siempre."

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