La violencia es una presencia inevitable en literatos colombianos, afirman en Guadalajara

La violencia que vive Colombia está muy presente en la narrativa actual de ese país debido a que los escritores la han sufrido directamente o a que sus obras se nutren de relatos de millones de víctimas anónimas.

La violencia que vive Colombia está muy presente en la narrativa actual de ese país debido a que los escritores la han sufrido directamente o a que sus obras se nutren de relatos de millones de víctimas anónimas.

Así lo señalaron hoy varios novelistas y periodistas colombianos que participaron en la XXI edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que este domingo termina después de nueve días de actividades en la capital de Jalisco.

Para Patricia Lara, premio Planeta de Periodismo 2000 por "Las mujeres en la guerra", un relato que ha sido llevado al teatro y que hoy se representa en el Teatro Diana de Guadalajara, la violencia "influye rotundamente" en su obra.

"Es imposible, por lo menos en mi caso personal, desprenderme de esa realidad y de esa situación", aseguró.

Lara sostiene que la marcó en su vida y en su actividad narrativa el secuestro que sufrió un tío suyo que fue asesinado doce horas después de su captura, pero cuyo trágico desenlace su familia sólo conoció cinco años después de los hechos.

"Fue toda la adolescencia signada por esa búsqueda incesante del desaparecido. Eso me marcó", dijo hoy en México.

El sociólogo y periodista Alfredo Molano, autor del trabajo "Penas y cadenas, los relatos de las cárceles", dijo que sus trabajos están basados en las historias duras que le cuenta la gente.

"Yo lo que hago es editar lo que la gente me cuenta. En esa visión me muevo yo. No hurto el bulto. He tratado siempre de que ese vínculo con la gente no se rompa ni se debilite", agrega.

Molano cree que la literatura no exorciza la violencia ni va a "sacarle el diablo" de esa lacra a Colombia, porque la ficción va por un lado, y la política por otro distinto.

Por su parte, el narrador Santiago Gamboa, autor de obras como "Perder es cuestión de método" y "El síndrome de Ulises", señala que el tratamiento literario de la violencia no es algo nuevo ni privativo de Colombia, aunque sí se deja sentir más en las letras de su país porque es algo cotidiano.

"Hoy parece ser una de las banderas de la literatura colombiana, porque tenemos una situación que así lo obliga y así lo hace ver", admite.

Sin embargo, agrega algunos matices: "Ha sido siempre uno de los grandes temas de la literatura. Desde sus inicios ha tenido que ver con las guerras, las invasiones. La figura del héroe sólo puede emerger en un contexto de violencia", aseguró.

Para Gamboa la literatura es precisamente "el lugar donde la violencia adquiere un sentido", aunque nunca jamás a través de las letras será posible cambiar esa parte de la realidad.

Finalmente Héctor Abad, autor de una novela de gran aceptación como "El olvido que seremos", dijo que como escritor pretende sobre todo denunciar y condenar la violencia.

"Me parece insoportable lo que estamos viviendo en Colombia (...) Las palabras se tienen que oponer a esa violencia de mi país", agregó.

Confiesa que en su caso particular le hubiera gustado "permanecer en una especie torre de marfil dedicado a las bellas letras, a los clásicos, a escuchar a Bach" más que nada, pero la situación de su país lo hace inevitable.

"Desgraciadamente cuando la violencia toca a la puerta de la casa de uno, es imposible voltear la cara para otro lado", concluyó.

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