Iglesia católica argentina "conmovida" por condena a sacerdote
La cúpula de la Iglesia católica argentina se manifestó "conmovida" por los delitos de lesa humanidad cometidos en la última dictadura militar por el sacerdote Christian Von Wernich, que le valieron una sentencia a cadena perpetua.
La cúpula de la Iglesia católica argentina se manifestó "conmovida" por los delitos de lesa humanidad cometidos en la última dictadura militar por el sacerdote Christian Von Wernich, que le valieron una sentencia a cadena perpetua. Sin embargo, en un comunicado de la comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina, los obispos reiteraron que "si algún miembro de la Iglesia hubiera avalado con su recomendación o complicidad algunos de estos hechos de represión, habría actuado bajo su responsabilidad personal". "La Iglesia en Argentina está conmovida por el dolor que nos causa la participación de un sacerdote en delitos gravísimos, según la sentencia del Tribunal Federal Número 1 de la ciudad bonaerense de La Plata", aseguró. "Creemos que los pasos que la justicia da en el esclarecimiento de estos hechos deben servir para renovar los esfuerzos de los ciudadanos en el camino de la reconciliación y son un llamado a alejarnos tanto de la impunidad como del odio y el dolor", subrayó el comunicado. La misiva está firmada por el titular del Episcopado, cardenal Jorge Bergoglio. Christian Von Wernich, de 68 años, se convirtió hoy en el primer religioso sentenciado por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar (1976-1983). La Comisión Nacional de Justicia y Paz del Episcopado argentino también manifestó su "dolor y pesar" por "todas aquellas acciones directas, en colaboración o complicidad, que algunos integrantes de la Iglesia pudieron llevar a cabo y que posibilitaron el secuestro, la tortura y la desaparición de personas". "Queremos expresar nuestra solidaridad con todas las víctimas de este período de nuestra historia y esperamos que el accionar de la justicia pueda actuar como reparación y consuelo para los sobrevivientes, sus familias y las de los desaparecidos", expresó en otro comunicado. Von Wernich, ex capellán de la policía de la provincia de Buenos Aires, de 68 años, fue condenado a la máxima pena prevista por las leyes locales por su participación en siete homicidios calificados, 31 casos de tortura y 42 privaciones ilegales de la libertad. Desde hace años, organismos de derechos humanos venían reclamando con insistencia que la jerarquía de la Iglesia católica argentina se pronunciara sobre la actuación de Von Wernich durante el régimen militar. Hasta el momento, solo algunos obispos y sacerdotes habían cuestionado "el silencio" de parte de la Iglesia católica en la denominada "guerra sucia". El juicio contra Christian Von Wernich, que comenzó el pasado 5 de julio, reabrió en Argentina el debate sobre el grado de complicidad de la Iglesia católica con el último gobierno de facto. La Iglesia católica realizó la primera autocrítica sobre su accionar durante el régimen militar en 1996 y cuatro años más tarde hizo un "mea culpa" en el que pidió "perdón" por la "participación efectiva y los silencios responsables" de algunos de sus miembros. Sin embargo, estas autocríticas no han sido suficientes para muchos organismos humanitarios, que asimismo han valorado las acciones de los religiosos que alzaron su voz en contra de la dictadura. Según registros de organizaciones humanitarias, durante la denominada "guerra sucia" 19 sacerdotes desaparecieron o fueron asesinados, otros 11 fueron secuestrados, torturados y liberados, y 22 detenidos a causa de persecución política. Entre las víctimas de la dictadura -18.000 según cifras oficiales y 30.000 para los organismos humanitarios-, también hubo 11 seminaristas y cuatro religiosos, entre estos últimos las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Domon. Además, el obispo Enrique Angelelli, uno de los pocos jerarcas de la Iglesia que denunció los crímenes del régimen de facto, murió en un accidente ocurrido en 1976 que, según sus colaboradores, fue provocado por un "grupo de tareas" (paramilitares) de la dictadura.




