Niño indígena recibe transplante de riñón, pese a que las tradiciones lo prohiben
Guillermina Dacubaru rompió la tradición embera al permitir que a su hijo le fuera trasplantado un riñón que ella donó.
Guillermina Dacubaru rompió la tradición embera al permitir que a su hijo le fuera trasplantado un riñón que ella donó.El niño de ocho años estaba al borde de la muerte; por eso, a la mujer le pudo mas su amor de madre y así dejó un lado las reglas de la Etnia Embera -Chami, que no permiten donaciones de órganos vitales.Esta indígena menuda y pequeña, quien no aparenta treinta y tres años, madre de dos hijos, defiende su decisión y agradece a la Fundación Alejandra Velez y al hogar de paso La Misericordia, la ayuda que le brindaron para salvar a Luís Oliverio, el pequeño niño, quien ahora quiere estudiar medicina para ayudar a otros indigenas de su comunidad que sufren quebrantos de salud.Trabajadora de su predio rural en Mistrató, Risaralda, Guillermina cuenta en un enredado español la atención que recibió en el Hospital Infantil de Manizales, y como le dio mucho temor ver los que llama "tubos y equipos" con los que atendieron a su hijo.Era la primera vez que viajaba a una ciudad tan grande y miedosa, sus mayores le concedieron el permiso; permiso que se extendió un mes, pero que le devolvió a su hijo, quien hoy reza muy a la cultura de occidente, para hacer la primera comunidad. Lo más curioso es que reza en dialecto Embera; los médicos no le entienden pero sonríen al ver la felicidad del niño.Su tradición no murió, simplemente respetó el dolor y el amor de una madre, que como bien lo dice el nobel de literatura Gabriel Garcia Márquez en su libro Noticia de un Secuestro, "el amor de una madre no se controvierte, ni en la más dura e inflexible ley".




