Irak triunfa en la Copa de Asia y en la celebración dos explosiones dejan varios muertos
Dos explosiones al norte de Bagdad dejaron hoy al menos siete muertos, una hora después de que los iraquíes salieran a las calles para celebrar su victoria en la final de fútbol de la Copa de Asia.
Dos explosiones al norte de Bagdad dejaron hoy al menos siete muertos, una hora después de que los iraquíes salieran a las calles para celebrar su victoria en la final de fútbol de la Copa de Asia. Según fuentes policiales iraquíes, un suicida que conducía el camión bomba lo hizo explotar cerca de un puesto de control conjunto de la policía y del ejército iraquíes en la localidad de Sayed Gharib, cerca de Balad, 80 kilómetros al norte de Bagdad. El estallido se cobró la vida a seis personas, entre policías y soldados iraquíes, y dejó otras cuatro heridas, explicaron las fuentes, y agregaron que las víctimas han sido trasladados al hospital de Balad. En el segundo ataque, un coche bomba que estaba aparcado cerca de otro puesto de control de la policía iraquí en la entrada occidental de Balad, explotó y dejó un policía muerto y seis más heridos, según las fuentes. Los atentados son los primeros que se han registrado después de que el equipo de fútbol nacional iraquí venciera con un gol a cero frente a Arabia Saudí en la final de la Copa de Asia. Ni el toque de queda para vehículos ni el temor a nuevos atentados impidieron que decenas de iraquíes de distintas comunidades y credos tomaran las calles del país para celebrar el triunfo de su equipo nacional. Esa victoria se ha convertido en un acto de reivindicación nacional por encima de las diferencias religiosas y sectarias. En Bagdad, justo después de que se acabara el partido, se escucharon repetidos disparos al aire, pese a las advertencias previas del gobierno para que los ciudadanos no utilizaran las armas de fuego para expresar su alegría. La victoria de la selección iraquí cambió el ambiente en las calles de Bagdad, que momentos antes de que empezara el partido se encontraban totalmente desérticas, salvo por las patrullas policiales. También se sumó a la fiesta hoy el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, que felicitó por teléfono a los jugadores y ordenó que se recompense con 10.000 dólares a cada uno de ellos. Tanto el presidente del país, Yalal Talabani, como el presidente del parlamento iraquí, Mahmud Al Mashadani, entre otros responsables y dirigentes, felicitaron al pueblo y al equipo por su victoria. La dimensión de la hazaña tuvo su fiel reflejo en las palabras del comentarista de la televisión iraquí, quien no cesó de alabar el "histórico" gol marcado por el jugador Yunes Mahmud a la salida de un córner y de apelar a la unidad nacional. "Al Anbar (feudo de la insurgencia suní), Nayaf, Kerbala (ciudades santas para los chiíes) y todas las provincias están preparando para celebrar el gol", gritaba el comentarista minutos antes de que los ciudadanos se echaran a las calles para olvidar su sufrimiento, aunque sólo sea por un día.




