Harry Potter logró unas ventas mágicas en todo el mundo
Harry Potter volvió a tener efectos mágicos en las cajas registradoras de las librerías con el final de su heptalogía, que en su primer fin de semana logró en su lengua materna, el inglés, cifras millonarias de ventas que se multiplicarán en cuanto el joven hechicero aprenda idiomas
Harry Potter volvió a tener efectos mágicos en las cajas registradoras de las librerías con el final de su heptalogía, que en su primer fin de semana logró en su lengua materna, el inglés, cifras millonarias de ventas que se multiplicarán en cuanto el joven hechicero aprenda idiomas. "Harry Potter and the Deathly Hallows" ha sido el libro de venta más rápida en la historia del Reino Unido, patria del personaje y su autora, Joanne K. Rowling. Del libro, que salió allí a la venta a la medianoche del sábado, se despacharon más de 2,6 millones de ejemplares en las primeras veinticuatro horas, informó hoy la editorial británica Bloomsbury. Mayor fue aún el éxito en EEUU: 8,3 millones de ejemplares en las primeras veinticuatro horas, según la editorial Scholastic, lo que representa una plusmarca de 5.000 ejemplares vendidos por minuto. "La excitación" y "la simple histeria que le sobrevino a este país este fin de semana fue un poco como la primera visita de The Beatles", subrayó la presidenta de Scholastic, Lisa Holton. También notó la expectación la librería de internet Amazon.com, que recibió 2,2 millones de pedidos previos de todo el mundo, frente a los 1,5 millones de la anterior novela. Las ventas, como era previsible, fueron mucho menores en otros países donde el inglés no es lengua materna, en los que la mayoría de los seguidores de Potter prefiere esperar a la versión traducida. Ediciones Salamandra, titular de los derechos para Latinoamérica y España, avisó a comienzos de mes de que "tanto la traducción del título como la fecha de publicación de la edición en castellano se decidirán cuando se conozca el contenido y la extensión de la obra". Fuentes de la editorial apuntaron luego que el lanzamiento será hacia finales de año o comienzos de 2008, al igual que la mayoría de las traducciones de esta última parte de la serie que ha vendido 325 millones de libros de sus seis primeros volúmenes. Mientras tanto, quienes no pudieron aguardar a saber la respuesta a la gran pregunta -¿muere Harry Potter al final de la heptalogía?- se afanaron por comprar el libro en versión original. "No recuerdo tamañas filas desde mediados de los años 80 cuando Mijaíl Gorbachov luchaba contra el alcoholismo y los rusos asaltaban las tiendas en busca de vodka", aseguró Leonid, un jubilado que acompañó en Moscú a sus nietos a comprar el libro, cuya versión rusa saldrá a finales de año. "Los traductores se pusieron manos a la obra al día siguiente de que el libro fuera presentado a nivel mundial", dijo Alexéi Shéjov, portavoz de la editorial Rosman, quien agregó a la agencia oficial Itar-Tass que los pedidos ya superan los dos millones de ejemplares. En la India se vendieron 170.000 ejemplares en las primeras doce horas de venta, según una portavoz de la editorial Penguin India. "Nunca he visto un fenómeno como este y no estoy seguro de si veré otro en mucho tiempo", afirmó un directivo de la cadena de librerías india Landmark, Hemu Subramaniam. A falta de cifras globales, se sabe también que en Alemania 220.000 de las más de dos millones de solicitudes previas que recibió Amazon procedían de este país. Los alemanes saben ya el título que tendrá el libro en su idioma cuando se publique el 27 de octubre: "Harry Potter und die Heiligtûmer des Todes", confirmó hoy la editorial Carlsen, que espera vender más de tres millones de ejemplares. Por esas mismas fechas saldrá también la versión francesa, dijo la editorial Gallimard, titular de los derechos en esa lengua. El sábado, numerosas librerías de China abrieron a las siete de la mañana para vender el volumen, y en algunas ya había filas de cientos de jóvenes aguardando desde hacía más de doce horas. A la vez, en Japón sólo veinte personas acudieron el sábado a la librería donde se vendía la versión inglesa, según la agencia Kyodo. En Vietnam, la distribuidora Fahasa ha repartido unos 10.000 libros en todo el país, cifra similar a la encargada en Tailandia antes del lanzamiento a la cadena Asia Books. Mientras, en el ámbito latinoamericano, la mayoría de los lectores parecen aguardar a leerlo en su propio idioma. El número de ejemplares vendido en Lima fue de 1.600, según la principal cadena de librerías peruana, y la Feria Chilena del Libro apuntó que en el país se vendieron unos 1.200 ejemplares. "Se espera que las ventas recién mejoren en febrero próximo cuando el libro llegue en español", según una fuente de la feria. Entre tanto, en Uruguay se vendieron unos quinientos ejemplares, según la cadena Librerías Mosca. En Centroamérica las ventas oscilaron entre 2.200 libros en Costa Rica, seiscientos de Panamá y 139 en Guatemala hasta los once vendidos en San Salvador y siete en Tegucigalpa, según las principales librerías. Tampoco hubo gran éxito en Brasil, donde escasas librerías importaron ejemplares en inglés, entre ellas la carioca Travessa, que informó de que el primer día vendió cuatrocientos de ellos. Sin embargo, los vendedores y lectores más dispuestos a superar cualquier dificultad para hacerse con el libro fueron los israelíes. Al coincidir la salida a la venta con la jornada de descanso judío del sabbat, el ministro de Comercio, el integrista Eli Yishai, amenazó con multar a quienes osaran vender el libro en ese día. Pero la novela salió a la venta de madrugada en Tel Aviv en la cadena Steimatzky, concesionaria de la edición en inglés, y la normalidad fue absoluta, algo realmente mágico en cualquier cosa que atañe a Oriente Medio.




