Cultura

Gemelas separadas al nacer se reencontraron coincidencialmente 15 años después en Ecuador

Tras quince años de separación y desconocimiento absoluto de la existencia de una hermana, unas gemelas ecuatorianas de Guayaquil se reencontraron por casualidad en un restaurante en una población costera de ese país. Las niñas fueron separadas al momento de nacer, el 24 de noviembre de 1992, por el médico Roberto Romo que no informó a los padres, Augusto Freire y Eddy Petita Peñaherrera, que el embarazo era doble

Tras quince años de separación y desconocimiento absoluto de la existencia de una hermana, unas gemelas ecuatorianas de Guayaquil se reencontraron por casualidad en un restaurante en una población costera de ese país. Las niñas fueron separadas al momento de nacer, el 24 de noviembre de 1992, por el médico Roberto Romo que no informó a los padres, Augusto Freire y Eddy Petita Peñaherrera, que el embarazo era doble.
Según el testimonio del padre biológico el médico se quedó con una de las pequeñas, a quien registró como su hija y de su esposa, la también médica Isabel Salomé García.
"Todo salió a la luz en un restaurante"
Augusto Freire, padre biológico de las gemelas comentó a Caracol Radio que hace cuatro meses se encontraban en un restaurante del Cantón Milagro, de Ecuador, cuando entró Isabel Salomé, la esposa del médico Romo, en compañía de la niña, Marielisa Romo. Cuando la señora observó a los Freire se puso muy nerviosa, y les presentó a la niña como hija suya, pero Augusto y su esposa Eddy Petita Peñaherrera quedaron totalmente sorprendidos, ya que la niña era idéntica a su hija Andrea.
"Nosotros quedamos totalmente impactados al ver que la niña de la doctora tenía una hija igualita a Andrea. Tres meses después una sobrina mia se hizo amiga de Mariaelisa, quien pidió tener un encuentro clandestino con mi pequeña en la casa de la enfermera "Otilia" que trabajaba en la clínica de los doctores, y ahí fue donde ella les contó la verdad de esta historia", señaló Freire.
El padre al ver esta situación tomó la decisión de investigar a fondo si realmente en el momento del parto el doctor le había robado a su otra bebé. "Luego yo me encontré con las dos niñas, y Mariaelisa me comentó que a los 11 años le habían dicho que ella era una niña abandonada, y que por esa razón los médicos se quedaron a su cuidado" agregó el padre biológico.
La pareja de médicos al tratar de esconder la verdad le hicieron un cambio en su peinado, pero la familia Freire ya tenía varios indicios de que Mariaelisa era su otra hija gemela de la que nunca supieron de su existencia. "Esos doctores son unos inescrupulosos; esta es una historia dulce, pero a la vez amarga por la actitud mezquina y delictiva", comenta Augusto con dolor.
La defensa de los doctores señala que la bebé fue regalada
William Vallejo abogado de la pareja de los doctores Roberto Romo y su esposa Salomé García, aseveró en diálogo exclusivo con Caracol Radio, que la Fiscalía ecuatoriana que lleva el caso tiene algunas pruebas que demuestran que una de las bebés quedó a disposición de ellos por determinación de Eddy Petita, madre de las gemelas.
"Cuando Eddy llegó a la clínica se le realizó una ecografía en la que se daba constancia de la existencia de ambas infantes, entonces de esta manera se demuestra con los documentos de que no había ninguna ocultación. Lo que sucede es que en ese entonces la madre se encontraba soltera y el padre las había dejado, pero al pasar los tres primeros meses reapareció, y los doctores al ver esta circunstancia actuaron en un acto de humanidad." narró el abogado defensor.
Además señaló que Mariaelisa nació con complicaciones y la tuvieron que remitir de urgencias, "la madre al no tener ni siquiera los recueros económicos para darles lo necesario entró en llanto y se las entregó, así mismo pidió de inmediato que le dieran de alta del centro médico", asegura Vallejo.
"Daría hasta mi propia vida para estar junto a ella, la necesito", expresa Andrea, la otra gemela
Andrea Freire, dijo que durante sus 15 años de vida siempre sintió que le hacía falta algo. A veces entraba en una depresión inexplicable y trataba de hallar el por qué de sus sentimientos raros.
"Cuando me encontré con mi hermana Mariaelisa transcurrieron sentimientos de todo tipo, estábamos emocionadas pero a la vez en shock. A veces me daban unas ganas de llorar como si algo de mi no estuviera", narró a Caracol Radio la menor que siempre ha convivido con sus padres biológicos.
Gracias a la sobrina de su padre Augusto, y que a la vez era amiga de la menor que había sido raptada, pudieron concretar una cita donde se produjo el verdadero reencuentro. Marielisa reconoció a Andrea como su hermana y a ellos como sus padres, porque Romo y su esposa le habían confesado años atrás, que no era hija de ellos, sino de una joven que la había abandonado.
"Yo me preocupo mucho por la situación que debe estar pasando mi hermana, debe ser muy duro de que esos doctores le informaron de que una mujer la dejó tirada, cosa que es totalmente mentirosa. Y sé perfectamente que somos gemelas ya que nos parecemos mucho, por ejemplo la vez pasada tenía mareos constantes y me desmayé, al rato me llamó Mariaelisa y me señaló que había sentido lo mismo" comenta con gran alegría Andrea.
Ellas tienen afinidad en la misma forma de vestir, del gusto por la música, y la única diferencia física son sus pestañas, además en la personalidad son totalmente contrarias, "mientras que mi hermana es más fuerte, yo soy muy sensible y suave".
Ahora las menores esperan que todo se solucione. "Mariaelisa nos ha manifestado que la tuvieron en más de cuatro ciudades diferentes, y la rotaron por varias instituciones educativas, además de que recibió maltrato psicológico y físico, y por esta razón nos a clamado con urgencia de que nos la llevemos a vivir con nosotros" aseveró el padre de las gemelas.
Este caso es investigado por la justicia ecuatoriana, que buscará el camino para definir el mejor futuro de Marielisa, la niña que el médico ocultó y luego registró como suya. Ahora los asuntos jurídicos tendrán que resolver dos temas, en primer lugar el juez familiar tendrá que definir la custodia de la menor raptada, y en segunda instancia averiguar si ella recibió maltratos por parte de los doctores.
Una historia en la que la realidad supera la ficción.

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