Colombia enfrenta a Argentina con el recuerdo de Andrés Escobar

Con ese recuerdo, Colombia afronta hoy en el estadio "Pachencho" Romero de Maracaibo uno de los partidos más decisivos de los últimos años cuando se mida a Argentina en el grupo "C" de la Copa América con la obligación de puntuar si quiere soñar con el acceso a cuartos.

Nada ha marcado más al fútbol colombiano que el asesinato del defensa Andrés Escobar hace hoy 13 años.

Con ese recuerdo, Colombia afronta hoy en el estadio "Pachencho" Romero de Maracaibo uno de los partidos más decisivos de los últimos años cuando se mida a Argentina en el grupo "C" de la Copa América con la obligación de puntuar si quiere soñar con el acceso a cuartos.

Escobar, nacido el 13 de marzo de 1967 en Medellín, estuvo en dos Copas América, las de 1987 y 1989 como titular indiscutible en los 10 partidos disputados por una selección en la que compartía honores con jugadores de la talla de René Higuita, Carlos Valderrama y Arnoldo Iguarán.

La edición de 1987, ganada por Uruguay, fue la más brillante para la selección. Quedó en tercer lugar después de ganar a Argentina por 2-1 en el "Monumental" de Buenos Aires.

Iguarán, con 4 tantos, fue el máximo goleador y Valderrama fue proclamado el mejor jugador del torneo. En 1989, que se jugó en dos grupos de 5 equipos cada uno, Colombia no pasó a la fase final, pese a que sólo perdió un partido, con Paraguay por 1-0.

La selección "cafetera" Ganó 4-2 a Venezuela, empató a cero con Brasil, el futuro campeón, y a un gol con el Perú del delantero Julio César Uribe, el hoy técnico inca.

Escobar no participó en el torneo de 1993 por una lesión, pero sí había disputado el Mundial de 1990 y cuatro años después el fatídico para él de Estados Unidos, al que la selección colombiana llegó como favorita en el corazón de los hinchas del país sólo porque había ganado 0-5 a Argentina en la fase de clasificación.

Como futbolista, Escobar era el encargado de ordenar el equipo, inyectarle seguridad, temperamento y personalidad. Además, era un deportista íntegro, alegre, sencillo y ante todo feliz, que había ganado un campeonato colombiano y una Copa Libertadores con el Atlético Nacional de Medellín.

Esa felicidad se tornó en infelicidad en Los Angeles el 22 de junio cuando en el minuto 35 del partido contra Estados Unidos, Andres Escobar, el defensa más seguro del equipo de Francisco Maturana, introdujo el balón en su meta al intentar despejar un centro de Mike Sober.

Los colombianos jugaban con la desesperación abierta por la derrota por 3-1 con Rumanía y la tensión de las amenazas de muerte llegadas a la familia de "Barrabás" Gómez.

La victoria sobre Suiza por 2-0 de nada sirvió y Colombia hizo las maletas. En casa, las críticas fueron feroces. La vuelta se presentaba complicada.

Sólo Escobar, segundo capitán del equipo, se decidió a dar la cara y cambió sus planes de pasar sus vacaciones en Estados Unidos para regresar a su país y dar la cara ante la afición.

De hecho fue el único acudió a ver al presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Juan José Bellini, para pedirle perdón.

Una semana después del partido con Suiza, Andrés Escobar fue asesinado de 12 disparos en el estacionamiento del restaurante "Estadero El Indio" a las afueras de Medellín, en un incidente con dos individuos que le increparon por el gol en contra.

El guardaespaldas de los dos individuos, Humbero Muñoz Castro, hizo los disparos. Fue condenado a 44 años de prisión, pero en octubre de 2005 un juez ordenó su puesta en libertad por buena conducta, una decisión que el padre del jugador, Darío Escobar, recibió con "indignación y asco".

Tras la desaparición de Andrés Escobar, los jugadores del Nacional se acostumbraron a orar en el centro del campo antes de cada partido.

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