De un 5-0 a otro: notas para la anatomía de dos goleadas
Los colombianos fueron en una época uno de los equipos que solían recibir goleadas cuando se enfrentaban con Argentina, Brasil o Uruguay, aunque ahora llevaban mucho tiempo sin encajar una como la sufrida por 5-0 ante Paraguay el pasado jueves en la Copa América Venezuela 2007.
Los colombianos fueron en una época uno de los equipos que solían recibir goleadas cuando se enfrentaban con Argentina, Brasil o Uruguay, aunque ahora llevaban mucho tiempo sin encajar una como la sufrida por 5-0 ante Paraguay el pasado jueves en la Copa América Venezuela 2007.La última vez que se produjo una derrota de estas características fue en la eliminatoria para el Mundial de 1978, cuando la selección dirigida por el yugoslavo Blagoge Vidinic perdió por 6-0 ante Brasil en Río de Janeiro.Durante mucho tiempo se habló de aquel partido y el capitán de entonces, Arturo Segovia, se indignaba con algunos de sus compañeros cuando recordaba aquella noche fatídica incluso una década después.Previamente, en 1949, había sufrido Colombia su última derrota por 5-0 en una Copa América. Fue en la edición de la Copa que se disputó en Brasil en aquel año.Sin embargo, cuando en Colombia se piensa en una goleada se piensa normalmente en otra, que sigue siendo una leyenda. La expresión 5-0 en Colombia, al menos hasta anoche, no necesitaba de más explicaciones.El que decía 5-0 pensaba en el estadio Monumental de Buenos Aires, en la eliminatoria para el Mundial de 1994, con dos goles de Freddy Rincón, dos de Faustino Asprilla y en uno de Adolfo "El Tren" Valencia.Ahora el 5-0 es otra cosa, los nombres de los paraguayos Roque Santa Cruz y Salvador Cabañas estarán asociados dolorosamente a esa idea quien sabe por cuanto tiempo y es normal que hoy, un día después de la debacle, se haya recordado esa noche del Monumental y se hayan establecido comparaciones.El seleccionador, Jorge Luis Pinto, ha tratado de restarle importancia a lo que representa el marcador, ha pedido que se mire el desarrollo total del partido y ha recordado lo del Monumental."Esa vez ni Argentina fue tan malo ni nosotros tan buenos", dijo Pinto sobre aquel encuentro en el que Argentina necesitaba ganar y Colombia explotó de manera letal el contragolpe después de haberse ido en ventaja 1-0 y cuando el rival estaba volcado al ataque.El partido hubiera podido tener otra historia. Hubo fases en que Colombia pareció acorralado cuando ganaba 1-0 ó 2-0 pero supo aprovechar que Argentina se había abierto para buscar la remontada.Después, el resultado creó una ilusión que al final resultó perjudicial para Colombia, como recordó hoy el meta Miguel Calero. "A nosotros, al final, esa goleada nos perjudicó. Nos creímos los mejores del Mundo y después pasó lo que pasó en el Mundial", dijo Calero.A Argentina, en cambio, la goleada la hizo reaccionar y al final llegó más lejos que Colombia en el Mundial de Estados Unidos.El desarrollo del partido de anoche se pareció un poco al de aquella gala mágica en Buenos Aires, aunque esta vez la fiesta fue paraguaya y el equipo sacrificado el colombiano.Para interpretar el encuentro de otro modo, habría que contar la historia de un partido que no fue y pensar en lo que hubiera pasado si, cuando el encuentro estaba empatado a cero, Alvaro Domínguez no hubiera fallado el penalti.O como se hubiera desarrollado todo si Colombia no hubiera encajado el segundo gol antes de que pasara medio minuto del segundo tiempo.Normalmente, nadie cuenta esa historia que no fue y nadie se acuerda de ella. Como nadie o pocos se acuerdan de las múltiples ocasiones que tuvo Argentina en aquella noche mágica del monumental que sigue siendo la hora más alta que ha vivido el fútbol colombiano.




