Lula y el Congreso brasileño repudian las declaraciones de Hugo Chávez
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, arremetió hoy con contundencia contra el líder venezolano, Hugo Chávez, ante la dura reacción de éste a la crítica del Senado de Brasil por la no renovación de la licencia al canal RCTV.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, arremetió hoy con contundencia contra el líder venezolano, Hugo Chávez, ante la dura reacción de éste a la crítica del Senado de Brasil por la no renovación de la licencia al canal RCTV. La indignación que causó en medios políticos y periodísticos de Brasil la decisión que sacó del aire después de 53 años a la pionera de la televisión venezolana, acabó repercutiendo hoy en el gobierno, pero por la respuesta de Chávez al Congreso brasileño, considerada "ofensiva" e "intolerante" por el oficialismo y la oposición. "`Qué triste para el pueblo brasileño! Mis condolencias para ese pueblo que no merece eso. Un Congreso que repite como loro lo que dicen en Washington", dijo Chávez el jueves por la noche, aludiendo a un voto de censura emitido por el Senado brasileño, en el que se le pedía que revisase la medida contra RCTV. Chávez fue más allá y manifestó que "será mucho más fácil que el imperio portugués vuelva a instalarse en Brasilia a que el gobierno de Venezuela le devuelva la concesión que terminó a la oligarquía venezolana". La beligerancia verbal de Chávez provocó una ola de indignación en Brasil y Lula sólo tuvo conocimiento del asunto cuando llegó hoy a Londres, en visita privada. En una primera reacción, dijo a periodistas que "el presidente Chávez tiene que ocuparse de Venezuela, yo tengo que cuidar de Brasil y el presidente de Estados Unidos (George W. Bush) tiene que cuidar de EE.UU.". En esas mismas declaraciones, reiteró que considera que el caso de RCTV es "un asunto interno venezolano" sobre el que no tiene nada que decir. Sin embargo, marcó distancias con Venezuela y aseguró que en Brasil "tenemos una práctica extremadamente democrática con la prensa, que está totalmente consolidada". Unas tres horas después de esas declaraciones, el Ministerio de Relaciones Exteriores difundió una breve nota oficial que sorprendió por la dureza de su contenido, inusual en la diplomacia de Lula, que además siempre ha calificado a Chávez como un "leal aliado". La nota dice que, tras saber de "las declaraciones atribuidas" a Chávez, Lula "reafirmó su total apoyo a las instituciones brasileñas y expresó su repudio por manifestaciones que pongan en duda su independencia, su dignidad y sus principios democráticos". También señala que Lula "aguarda la transcripción" oficial de esas declaraciones, pero que de todos modos ha determinado que el Ministerio de Relaciones Exteriores "convoque al embajador de Venezuela en Brasil para las indispensables aclaraciones". En los cinco años que Lula lleva en el poder, es la primera vez que un embajador extranjero es convocado por el gobierno brasileño. Antes de que Lula reaccionase, ya lo había hecho el presidente del Senado brasileño, Renan Calheiros, quien declaró a periodistas que "si un jefe de Estado no sabe convivir con manifestaciones democráticas, probablemente está en contra de la democracia". Oradores del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la fuerza más influyente en la actual coalición de gobierno, usaron la tribuna parlamentaria para responder a Chávez y denunciar que ha impuesto en Venezuela un régimen "dictatorial" y "totalitario". El pronunciamiento más duro fue del senador Valter Pereira, del PMDB, quien sostuvo que el Congreso brasileño tiene el "deber" de "censurar la conducta del presidente de Venezuela, porque constituye una amenaza para la libertad de prensa en ese país y para la paz en Suramérica y en todo este continente". Acusó además a Chávez de "entrometerse en la vida de todos los países vecinos, financiando campañas, interfiriendo en negociaciones comerciales y en procesos electorales con recursos que debería destinar a su pueblo, que está cada vez más cerca de la indigencia". El senador, en nombre de su partido y apoyado por la oposición, también instó a Lula a "superar las restricciones de su diplomacia de excesiva tolerancia con los aventureros y tomar una posición en defensa de la soberanía de Brasil y la dignidad del Congreso".




