Un avión pasó por las calles de Medellín
Andrea tiene ocho años y lleva una gorra roja en la cabeza. Nunca había visto un avión por las calles de su ciudad, Medellín, y mucho menos en su barrio, Belén. Abrió los ojos, se estremeció, sonrió y se gozó el espectáculo
Por Eugenio Correa y Luis Alberto MogollónAndrea tiene ocho años y lleva una gorra roja en la cabeza. Nunca había visto un avión por las calles de su ciudad, Medellín, y mucho menos en su barrio, Belén. Abrió los ojos, se estremeció, sonrió y se gozó el espectáculo. El gran Boeing 747, de matrícula HK- 25 41, con la firma del maestro Fernando Botero y que servía de juegos a los niños en el Aeroparque Juan Pablo Segundo era trasladado, en varios camiones, por las calles de Medellín hasta el Parque del Norte. El imponente avión no solo cambió de sitio, sino que cambiará de imagen pues próximamente será pintado con los logos de la diferentes campañas de la Alcaldía de Medellín."No todos los días vemos pasar un avión por las calles de Medellín", dijo el alcalde de la ciudad, Sergio Fajardo, cuando vio pasar el trasteo.Los habitantes de la ciudad admiraron la osadía de poner durante ocho horas, a transitar por calles y avenidas este gigantesco fuselaje. Niños, jóvenes y adultos se sumaron a la fiesta que abrieron los soldados del grupo los Hombres de Acero, de la Cuarta Brigada, acompañados de bandas musicales, chirimías, y saltimbanquis, para acompañar el desplazamiento del aparato.Ni Andrea ni los alegres ciudadanos que acudieron lo podían creer , pero lo disfrutaron, tomaron fotos, aplaudieron y se gozaron la fiesta del traslado del Boeing, esa aeronave que originalmente pesaba cuarenta toneladas pero que fue acondicionado para reducir ese peso y el tamayo, mediante el retiro de las alas y otros aditamentos.A medida que avanzaba, las gentes se agolpaban por las concurridas calles como la conocida Carrera Setenta, por el sector del Centro Comercial Unicentro, donde hizo un prolongado estacionamiento para el disfrute de la gente y las fotos de rigor para el recuerdo."No todos los días vemos pasar un avión por las calles de Medellín", decía la alcaldía de Medellín, mientras la gente exclamaba: "Es maravilloso el espectáculo", y otros lanzaban sus dardos: "Cuánto costaría todo ese montaje, por Dios", "Yo conozco casi todo el mundo, pero con cosas como estas ahora quiero más a Colombia", dijo una señora extasiada.Uno de los momentos más emocionantes y expectante fue el paso por debajo del viaducto de la línea B del Metro de Medellín, en la Estación Suramericana, sobre la carrera 65, en dirección al Parque Norte. Allí el gigantesco aparato fue bajado de sus propias llantas, subido a una especie de patines para reducir la altura y poderlo pasar hacia el norte de la ciudad. Todo milimétricamente calculado.El Cuerpo de Bomberos, los organismos de seguridad y policía, los militares de la Cuarta Brigada acompañaron esta operación y la atención a la ciudadanía, hasta llevarlo al Parque Norte, por la misma carrera 65.El aviónSe trata de un avión Boieng 727 - 100, que por muchos años voló para la desaparecida Compañía Aces y ahora luce con orgullo, la firma del maestro pintor Fernando Botero.Esta aeronave estuvo aparcada en el aeroparque Parque Juan Pablo Segundo, a unos cuantos metros de las pistas del Aeropuerto Olaya Herrera que lo vio partir y aterrizar en múltiples ocasionesDurante unas nueve horas circuló por las calles de Medellín, arrastrado por pesada maquinaria, acompañado por una caravana de unos cuarenta vehículos.Ahora el Parque Norte se quedará como otras de las atracciones que tendrá Medellín, a partir de la próxima Feria de las Flores.




