El acuerdo para la reforma migratoria en EE.UU. es recibido con optimismo moderado
El acuerdo para la reforma migratoria en EE.UU. es recibido con optimismo moderado
El acuerdo marco entre republicanos y demócratas del Congreso de EE.UU. y la Casa Blanca para el debate de una reforma migratoria integral fue calificado como positivo por diversos gobiernos y organizaciones, aunque desde ya genera desconfianza entre algunos grupos políticos. El pacto busca impulsar la aprobación de una reforma migratoria integral, cuyos debates comenzarán el próximo lunes, y que prevé una mayor vigilancia fronteriza, la legalización de buena parte de los doce millones de inmigrantes indocumentados y un programa de trabajadores temporales. También establece un sistema de verificación del estatus migratorio de los empleados, la reunificación familiar y un sistema de puntos para futuros inmigrantes, entre otros elementos. En general, las reacciones al acuerdo fueron bastante predecibles: muchos legisladores moderados y grupos pro-inmigrantes lo acogieron como un buen punto de partida pero recomendaron modificaciones. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo que está "ansioso" de firmar una reforma lo antes posible. En su opinión, el plan "crearía un sistema de inmigración seguro, productivo, ordenado y justo". Los legisladores hispanos, junto a la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, instaron al Congreso a que apruebe este año una iniciativa migratoria "dura pero justa, que trate a los inmigrantes de forma digna". El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, manifestó en cambio "graves preocupaciones" sobre algunos aspectos del acuerdo, entre ellos el plan de trabajadores temporales, y anotó que se tiene "que mejorar este proyecto durante el proceso legislativo". Los congresistas de corte conservador, incluyendo el senador demócrata Robert Byrd y grupos afines, inmediatamente lo rechazaron como una "amnistía" disfrazada de reforma que, a su juicio, no merecen los inmigrantes indocumentados. Algunos aspirantes presidenciales, como el senador republicano John McCain y su colega demócrata Hillary Clinton, también reaccionaron al acuerdo. McCain dijo que apoya el acuerdo porque castigará la contratación de indocumentados y evitará los errores de la amnistía de 1986, que no frenó la inmigración ilegal. Por su parte, la senadora Clinton afirmó en un comunicado que hará un "escrutinio cuidadoso" del compromiso bipartidista "para ver si honra nuestros principios y herencia de inmigrantes, a la vez que respeta el imperio de la ley". Organizaciones pro inmigrantes de Miami calificaron como positivo que el Congreso y la Casa Blanca acordaran el marco de una reforma migratoria integral que será la base para discutir el tema en el Senado la próxima semana. Rosa Kasse, presidenta de la Coalición Hispana, dijo que es un paso importante porque para lograr una reforma migratoria es necesario la participación de los partidos Demócrata, Republicano y de la Casa Blanca, pero advirtió sobre algunos aspectos negativos. "Es muy preocupante porque crearon un sistema de puntos y destruye el principio fundamental de la reunificación familiar. De manera que si eso se llega a aprobar solamente podré pedir a mi esposo y a mis hijos menores de 21 años", puntualizó. El Gobierno de El Salvador calificó de "positivo" el acuerdo bipartidista. La viceministra para los salvadoreños en el exterior, Margarita Escobar, dijo que "la noticia es muy buena, es muy positiva, pero muy prematuro (opinar) en cuanto a los contenidos que puedan resultar". El director general de la American Chamber en México, Larry Rubin, indicó a Efe que la reforma migratoria estadounidense debe ser "sensible, lógica y que apoye a los inmigrantes" "No sería lógico devolver a sus países de origen a los trabajadores ilegales", dijo Rubin, porque "los doce millones de indocumentados que trabajan en Estados Unidos suponen el cinco por ciento de la fuerza laboral del país". Las negociaciones a puerta cerrada fueron escabrosas, según admitieron los involucrados, y las declaraciones a favor y en contra del pacto sólo presagian un enconado debate en el Senado el lunes próximo.




