En una carreta floreció el amor de dos recicladores de Bogotá
El frío amanecer de Bogotá tomó por sorpresa a José Eduardo y Nubia Esmeralda, dos jóvenes pero recorridos recicladores que viven del rebusque en las calles de la ciudad. Mientras dormían en la carreta que les sirve para trabajar, ella comenzó a sentir unas fuertes contracciones que indicaban que su bebe venía en camino
Por Juan Jacobo Castellanos El frío amanecer de Bogotá tomó por sorpresa a José Eduardo y Nubia Esmeralda, dos jóvenes pero recorridos recicladores que viven del rebusque en las calles de la ciudad. Mientras dormían en la carreta que les sirve para trabajar, ella comenzó a sentir unas fuertes contracciones que indicaban que su bebe venía en camino. De inmediato su marido alistó la vieja carreta que tiene un desgastado cajón de madera y rueda sobre unas viejas llantas de carro y que serviría como ambulancia para trasladar a su mujer. Comenzaron a recorrer Chapinero, acudieron a dos clínicas privadas en donde no los quisieron atender y mientras tanto Nubia Esmeralda se retorcía del dolor, no lo soportaba más.Ella apretaba con todas sus fuerzas pero las contracciones le ganaron y su bebé se salió de su vientre. En medio de los gritos de su mujer el hombre detuvo la carreta, acostó a su esposa, arropó a su hijo con un trapo sucio y de nuevo a empujar. Pasaron segundos que parecían horas, pidiendo ayuda, lograron ubicar el centro de salud de Chapinero y allí llegaron. De inmediato los médicos recibieron al bebé y a su mamá, el pequeño tenía síntomas de hipotermia, nada grave según el jefe de urgencias que minutos después le dijo al hombre que su esposa y su hijo estaban fuera de peligro. El hombre que no cabía de la felicidad, juró que la vida de su familia desde hoy cambiaría, que dejarán de dormir en la carreta y buscarán un techo en el que a punta de amor y con lo que les da el reciclaje, puedan sacar a su hijo adelante.




