Colombia en la Pasarela Cibeles de Madrid
Rescatar la tradición cultural de sus países y adaptarla a la moda, a la vez que contribuyen a un proyecto viable con las comunidades indígenas, es el objetivo de seis firmas latinoamericanas que presentaron sus propuestas en el marco de la LXV edición de la Pasarela Cibeles de Madrid. SalvArte, impulsada por los hijos del presidente Uribe, surgió hace cinco años para comercializar productos artesanales colombianos. Fue un éxito en Madrid
Rescatar la tradición cultural de sus países y adaptarla a la moda, a la vez que contribuyen a un proyecto viable con las comunidades indígenas, es el objetivo de seis firmas latinoamericanas que presentaron sus propuestas en el marco de la LXV edición de la Pasarela Cibeles de Madrid. SalvArte, Ayerbe & Quintana, Pachay, Manos de Uruguay y la comunidad de artesanos de Salvador de Bahía (Brasil) trabajan con artesanos locales y comparten el mismo fin: impulsar el desarrollo económico en sus regiones. A través del proyecto Fashion for Development (Moda para el desarrollo) tratan de promocionar con microcréditos la artesanía para que las comunidades indígenas puedan desarrollar microempresas y, así, redundar en su propio desarrollo social. Los proyectos son puestos en marcha por entidades de cada país, convocadas por Women Togheter, que dan trabajo a las comunidades locales de artesanos gracias a esos microcréditos que conceden Gobiernos y entidades financieras, explicaron los responsables de Women Together. La cooperativa de Colombia adscrita a este programa, llamada 'SalvArte', fue creada por los hijos del actual presidente del país, Alvaro Uribe, antes de que éste llegara al cargo y da trabajo a unas 600 personas, en su mayoría mujeres, que elaboran una línea de estilo juvenil. En Brasil, la comunidad artesana de Salvador de Bahía que participa en el programa Moda para el desarrollo emplea a más de 2.000 personas.Jerónimo Uribe, uno de los socios de SalvArte, explicó que esta iniciativa surgió hace cinco años para comercializar productos artesanales colombianos, en particular de la comunidad indígena "Cenú", en el norte del país. "A lo largo del tiempo hemos diversificado los productos debido a la diversidad de las comunidades de las que se proveen", explicó Uribe. Añadió que ahora trabajan con 35 comunidades, de las cuales "seis son indígenas y con grupos muy diversos, cooperativas, microempresas, familias". Sus productos abarcan desde la decoración de hogar, hasta ropa y complementos masculinos y femeninos, todo ello bajo la marca SalvArte que, de momento, sólo se comercializa en Colombia. "Nuestra primera meta es crear un producto comercial viable dándole una mejoría sustancial en diseño, con calidad y un buen precio, no quiero decir barato, sino que el consumidor esté cómodo con lo que está pagando", señaló Uribe. "Queremos acabar con el enfoque tradicional que se le daba a la comercialización de la artesanía de venderlo como un producto barato o que apelaba al sentido de lástima del consumidor hacia el artesano", aseguró. Los objetivos son claros para esta firma: "generar empleo y contribuir con proyectos que impacten en la comunidad en general, que mejoren su capacidad de productividad, perspectivas de educación, etc. Esto no es producto de la misericordia de nadie". "El año pasado generamos ingresos sostenibles para 150 familias en Colombia. Los excedentes los invertimos en proyectos sociales", por ejemplo, en una sala de ordenadores para el colegio Alvaro Ulcue del departamento de Córdoba, al que también dotaron de pupitres", explicó. Asimismo, contribuyeron a financiar la construcción de viviendas sociales y ofrecieron los medios para mejorar la capacitación de los artesanos en cooperativismo. "Ahora nuestro proyecto es dar el salto", dijo, con la esperanza de que, tras la Pasarela Cibeles, venga la proyección internacional. Cibeles es "una gran oportunidad de mostrar nuestro concepto de moda, se puede hacer moda marcando la diferencia cultural de nuestros países, con el componente cultural y étnico, pero que sea viable comercialmente", añadió Uribe. Su propuesta es la de una moda "casual", prendas para todos los días con complementos artesanales, tejidos de algodón, mochilas con la simbología indígena y étnica, y colores tierra, verdes, con algún toque de color como el fucsia. Los también colombianos Ayerbe & Quintana mostraron sus mejores modelos de alta costura con complementos de artesanía tradicional, inspirados en el glamour de los años cincuenta, utilizando materiales hechos a mano, como hilo de seda, textiles con motivos precolombinos y botones de semillas de tagua y coco. La peruana Giuliana Testino presentó una línea de punto y accesorios, de vestidos, chales, bufandas y capas con colores inspirados en la cultura de su país para los que usa algodón de Perú y técnicas artesanas en piezas cuya elaboración tarda entre dos y tres semanas. Finalmente, la familia ecuatoriana Pachay exhibió la colección del famoso sombrero Montecristi, mal llamado "sombrero Panamá", que acaparó la atención del público en sus distintos modelos.




