Ramón Isaza admite que las víctimas de los paramilitares las lanzaban al río
El desmovilizado jefe paramilitar Ramón Isaza admitió que en la región del Magdalena Medio no hay fosas comunes, porque los muertos eran arrojados al río Magdalena".
El desmovilizado jefe paramilitar Ramón Isaza admitió que en la región del Magdalena Medio no hay fosas comunes, porque los muertos eran arrojados al río Magdalena".Isaza habló con las Madres de la Candelaría, línea fundadores, que lo visitaron en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, quienes lo visitaron para indagar por la suerte de varias personas que desaparecieron en la región del Magdalena Medio, en donde operaba el grupo de autodefensas que él comandaba.Sin embargo, alias "el viejo", como también se le conoce al ahora desmovilizado jefe paramilitar, se comprometió a indagar con sus subalternos para precisar las identidades de algunas de las víctimas arrojadas al río.Los familiares de las víctimas que concurrieron a la reunión consideraron que se ha dado un primer paso para conocer la verdad y reiteraron que continuarán en su empeño hasta saber qué paso con sus seres queridos, y pidieron el acompañamiento de la Organización de Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos.Anunciaron que la próxima semana familiares de unas 100 personas muertas o desaparecidas volverán a la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, para entrevistarse en esta ocasión con Adolfo Paz, y tratar de conocer la verdad sobre lo ocurrido con ellos.Acerca del caso de Angello Posada, un joven de 20 años estudiante de ingeniería de sistemas, desaparecido en Doradal en 1998, Isaza reconoció que fue retenido por su grupo pero no confesó cuál fue su suerte. Isaza se limitó a informar a los padres, que el carro en que se movilizaba su hijo lo había vendido a otro jefe paramilitar del municipio de San Luis.




