En Pasto un anciano abandonado vive como un animal
Neftalí Timarán Imbajoa es un anciano que ya sobrepasa los 80 años de edad y en cuya mente no existe más mundo que una habitación de 3 metros por 3, en donde tiene su cama, una silla, y una mesa ennegrecida por el paso del tiempo.
Neftalí Timarán Imbajoa es un anciano que ya sobrepasa los 80 años de edad y en cuya mente no existe más mundo que una habitación de 3 metros por 3, en donde tiene su cama, una silla, y una mesa ennegrecida por el paso del tiempo. La única hija de la que sus vecinos tienen conocimiento lo abandonó hace ya varios años, quizás porque no soportaba ver cómo a él se le acentuaba la demencia senil y era el blanco de las burlas en el barrio Cantarana; un sector deprimido, al suroriente de San Juan de Pasto. Neftalí un día decidió no volver a salir de su pequeño cuarto, aunque esto significara no volver a comer o tener, incluso que hacer sus necesidades fisiológicas junto al mismo lugar en que dormía.Decidió que todo el que intentara sacarlo de allí se llevaría una paliza con su bordón de madera, convertido desde hace ya varios lustros en su único compañero y defensor. Con el paso del tiempo, Neftalí perdió toda conciencia de la realidad. Los prestadores de los servicios en Pasto le cortaron el agua y la energía, los gamines le rompieron los vidrios de sus ventanas e incluso le dejaron sin chapa la puerta de acceso. Cualquier vestigio de propiedad del anciano demente le fue saqueado y el solar de su casa terminó convertido, al igual que su cuarto en nido de ratas y refugio de delincuentes y drogadictos. Como en los pasajes bíblicos, sería una anciana de nombre Bethzabé, la que se convertiría en la Samaritana de este hombre de quien se dice vivía en condiciones tan infrahumanas que muchos perros del barrio más pobre de Pasto viven mejor que él. La abuela se convirtió desde entonces en su único contacto con el exterior. Ella le empezó a dar los alimentos con el pago de un subsidio de 70 mil pesos mensuales, para el cual hace largas colas en una notaría en donde debe pagarle a un funcionario para que expida el correspondiente certificado de supervivencia. Solo fue hasta hace dos días cuando la Contraloría Municipal de Pasto realizó en el sector una audiencia pública y conoció del caso por la denuncia del ex agente de policía, Julio Gilberto Torres, quien no podía dar crédito al abandono en que estaba Neftalí y aún más, no podía creer que sus propios vecinos o la misma Junta de Acción Comunal no hubiesen hecho nada para ayudarle a un hombre que estaba sobreviviendo prácticamente como un animal. Hoy en día, este anciano se ha convertido en el símbolo del más absurdo abandono y muere poco a poco, víctima de una hernia inguinal que casi no lo deja moverse; su piel muestra los espantosos estragos que sobre él han hecho las pulgas, los zancudos y hasta las ratas.




