Río de Janeiro tomará como ejemplo las medidas adoptadas por Bogotá y Medellín, para frenar la violencia
El gobernador electo del estado brasileño de Río de Janeiro, Sergio Cabral, pretende adoptar algunas de las medidas de seguridad que permitieron a las ciudades de Bogotá y Medellín reducir la violencia
El gobernador electo del estado brasileño de Río de Janeiro, Sergio Cabral, pretende adoptar algunas de las medidas de seguridad que permitieron a las ciudades de Bogotá y Medellín reducir la violencia. Cabral, que asumirá el cargo de gobernador de Río de Janeiro en enero próximo, dijo que las ideas exitosas de esas ciudades colombianas serán adoptadas en este estado, que es el tercero más poblado del país, y especialmente en su capital, la segunda mayor ciudad de Brasil. Tanto Bogotá como Medellín consiguieron reducir sus índices de criminalidad con programas de reforma urbana que mejoraron el transporte, la iluminación y el acceso a los barrios, así como con programas cívicos de capacitación de la policía y de implantación de una cultura de no violencia El también senador elogió las medidas adoptadas por las alcaldías de Medellín y Bogotá en los últimos años tras la reunión que celebró con el sociólogo colombiano Hugo Acero, ex secretario de Seguridad y Convivencia de la capital colombiana y actual consultor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). "Me gusta buscar experiencias que han tenido éxito y, evidentemente, adoptarlas a nuestra realidad", afirmó el senador en declaraciones que publica hoy el diario "O Globo". Además, indicó que "la semana próxima me reuniré con un especialista que participó en el programa de seguridad de Rudolph Giuliani en Nueva York", agregó el gobernador electo. Algunas de las medidas adoptadas por la capital colombiana, especialmente durante la etapa del ex alcalde Antanas Mockus, permitieron reducir la tasa de homicidios de Bogotá de cerca de 80 por cada 100.000 habitantes en 1993 a 18 por 100.000 habitantes el año pasado. La imagen de Río de Janeiro, pese a que la ciudad no tiene las elevadas tasas de homicidio de otras urbes brasileñas, ha sufrido repercusiones negativas por el aumento de la acción de bandas de narcotraficantes que controlan las favelas. Cabral aclaró que algunas de las medidas adoptadas en las ciudades colombianas, como la que obliga a los bares a cerrar en determinados horarios nocturnos, no pueden ser adoptadas en Río de Janeiro, una ciudad con vocación turística. "Creo que Río de Janeiro no es Nueva York ni Medellín. Río es Río, con sus ventajas y sus desventajas, de manera que no podemos importar en un cien por ciento una metodología o concepción de la política de seguridad", afirmó.




