La cúpula laborista apela a la unidad para fortalecer el partido británico
La cúpula del Partido Laborista británico se esforzó hoy en pedir unidad y el abandono de las luchas internas en la inauguración del congreso anual de la formación, el último al que asistirá Tony Blair como primer ministro.
La cúpula del Partido Laborista británico se esforzó hoy en pedir unidad y el abandono de las luchas internas en la inauguración del congreso anual de la formación, el último al que asistirá Tony Blair como primer ministro. La presidenta del partido, Hazel Blears, recordó que el futuro de la formación depende de la habilidad de sus miembros "de convivir y colaborar" como, según ella, ha ocurrido en la última década, desde que los laboristas recuperaron el poder, en 1997. "Trabajamos mejor juntos que separados", enfatizó la presidenta en su intervención durante la primera jornada del congreso, que se prolongará hasta el jueves en la ciudad de Manchester, al norte de Inglaterra. Ante las crecientes críticas a la gestión de Blair, Hazel Blears, una firme aliada suya, dijo que el partido está en deuda con el primer ministro. "Nos ha conducido a tres victorias electorales. Ha sido primer ministro durante más tiempo que ningún otro laborista. Ha sido un gran líder para el país y fuente de inspiración para el partido", afirmó, entre los aplausos de los delegados. Poco antes del inicio del congreso, en una entrevista con la BBC el propio Blair invitó a los militantes a centrarse en "las grandes ideas para el futuro" y abandonar la especulación y enfrentamientos por su sucesión. A principios de mes se desató una pugna entre sus partidarios y los del influyente ministro de Economía, Gordon Brown, que forzó a Blair a anunciar que dejará el poder antes del congreso de 2007, aunque sin precisar una fecha concreta. En la misma entrevista, el primer ministro declinó expresar su apoyo a Gordon Brown y explicó que prefiere utilizar el congreso no para expresar preferencias sobre su sucesor, sino para formular las políticas que quiere ejecutar antes de dejar el poder. "Los dos nos damos cuenta, y ya hablamos de esto ayer, de que lo más importante esta semana es fijar la agenda para el futuro", afirmó. Blair, que pronunciará su discurso el próximo martes, subrayó que, en todo caso, su sucesor seguirá con los principios del Nuevo Laborismo que él ha personificado, ya que, a su parecer, por primera vez en muchos años no hay discrepancias ideológicas en el partido. Por su parte, Brown, que podría enfrentarse a otros candidatos a la sucesión dentro del partido, pretende aprovechar su discurso del lunes para dar pistas de cuál sería su actuación si llegara a ser primer ministro. Según ha adelantado, propondría crear una especie de tratado fundacional del sistema público de salud para poner un límite a las privatizaciones, uno de los asuntos más polémicos de la gestión de Blair, y también abogaría por una descentralización del poder para aumentar las competencias de las autoridades locales. Pese a las peticiones de la cúpula de centrarse en las futuras políticas del partido, lo cierto es que la cuestión de la sucesión planeará también el miércoles y el jueves, cuando se dirigirán a las bases, respectivamente, el ministro de Educación, Alan Johnson, y el de Defensa, John Reid, ambos posibles rivales de Brown en la carrera por la sucesión. El miércoles está previsto que intervenga además el ex presidente estadounidense Bill Clinton, quien ya ha colaborado con los laboristas en anteriores ocasiones.




