La policía afgana busca al cooperante colombiano secuestrado
La policía afgana busca en el distrito de Jalrez, en el este de Afganistán, a un cooperante colombiano de una ONG francesa que fue secuestrado hace tres días junto a su chófer y su traductor por hombres armados cuando regresaban a Kabul
La policía afgana busca en el distrito de Jalrez, en el este de Afganistán, a un cooperante colombiano de una ONG francesa que fue secuestrado hace tres días junto a su chófer y su traductor por hombres armados cuando regresaban a Kabul. El portavoz del Ministerio afgano de Interior, Yousuf Stanizai, dijo que los tres fueron capturados a última hora de este domingo por los "enemigos de Afganistán", frase con la que las autoridades de este país suelen calificar a los talibanes. Las gestiones para localizarlos, sanos y salvos, las están dirigiendo las representaciones diplomáticas de Colombia y Francia, además de las autoridades afganas, pero apenas se han desvelado detalles debido al riesgo que ello puede entrañar. Los secuestrados son el colombiano Diego Rojas Coronel, su asistente Abdul Qader y el conductor Bellal, los dos últimos afganos, informó la ONG francesa Misión de Ayuda al Desarrollo Rural en Afganistán (MADERA), para la que trabajaban los tres. Según relataron testigos a las autoridades afganas, hombres armados asaltaron este domingo el vehículo en el que viajaban en Jalrez, en la provincia de Wardak, y los obligaron a trasladarse a su camioneta. La policía afgana localizó posteriormente en el vehículo de la ONG abandonado carnés de identificación del colombiano y de sus acompañantes. "La policía afgana ha lanzado una operación de búsqueda para encontrar a los desaparecidos", especialmente en las áreas cercanas, indicó hoy Stanizai. "Según lo que nos han contado testigos, esos hombres armados los trasladaron a un pueblo vecino llamado Momaki, así que la policía está registrando ese pueblo en su búsqueda", apuntó el portavoz de Interior. Los tres hombres fueron secuestrados cuando regresaban a Kabul a última hora del domingo procedentes de Beshud, en la provincia de Wardak, según un comunicado de MADERA, una organización no gubernamental presente desde hace 18 años en Afganistán, donde emplea a 580 personas, de ellas diez extranjeros. Esa ONG lleva a cabo programas de desarrollo rural, rehabilitación y ayuda en las provincias afganas de Kunar, Laghman, Nangarhar, Nouristán y Wardak (este) y Ghor (oeste), y Diego Rojas era el responsable de la célula de evaluación en el país. "Las fuerzas de seguridad afganas fueron informadas del secuestro el día 10 y están haciendo todo lo posible para localizar a los desaparecidos. Se han establecido contactos entre las autoridades de Kabul, la Embajada francesa y la dirección de MADERA", apuntó. Por parte colombiana dirige las gestiones el embajador en Nueva Delhi, Pedro Pablo de Bedout, quien explicó que se ha puesto en contacto con las representaciones diplomáticas de Afganistán y Francia, y ahora "estamos a la espera de información". "La aspiración del Gobierno y de todo el pueblo de Colombia es que el señor Rojas aparezca sano y salvo, a la mayor brevedad posible", apuntó el embajador colombiano. El secuestro del cooperante colombiano se conoció a última hora del martes, pero la mala noticia corrió como la pólvora entre los numerosos extranjeros residentes en Kabul, que cada vez se sienten más amenazados por el deterioro de la situación de seguridad. El geólogo español Juan Pablo Singer dijo a Efe que "todas las precauciones son pocas. Las cosas se están poniendo muy feas, intento evitar visitar zonas conflictivas pero no se puede estar nunca seguro". Anoche, un empleado afgano de la Agencia de Naciones Unidas para la Promoción de Viviendas (UN-HABITAT) fue asesinado en un pueblo remoto de la provincia de Farah (oeste de Afganistán), informó el jefe de la Policía provincial, general Syed Agha Saqib. La violencia en Afganistán se ha recrudecido claramente en los últimos meses, en los que se ha registrado varios atentados suicidas contra dirigentes afganos y tropas extranjeras, mientras se calcula que unas 2.000 personas han muerto en distintos incidentes desde enero pasado.




