Bush insiste en la reforma migratoria y defiende a los militares en la frontera
El presidente de EEUU, George W. Bush, instó hoy al Congreso, por tercera vez esta semana, a que apruebe una reforma migratoria integral y defendió el polémico despliegue de la Guardia Nacional a la frontera con México.
El presidente de EEUU, George W. Bush, instó hoy al Congreso, por tercera vez esta semana, a que apruebe una reforma migratoria integral y defendió el polémico despliegue de la Guardia Nacional a la frontera con México. Durante su discurso radiofónico de los sábados, Bush aseguró que la clase política puede encontrar un "término medio" entre la deportación masiva de los inmigrantes clandestinos y una vía hacia la ciudadanía automática, que para muchos conservadores es sinónimo de "amnistía" inmerecida. Bush repitió su consabido argumento de que ninguna reforma migratoria estaría completa sin los cinco puntos delineados por su Gobierno para corregir el problema de la inmigración ilegal. Con eso en mente, el mandatario estadounidense defendió su orden del lunes pasado de desplegar hasta 6.000 soldados de la Guardia Nacional a la frontera sur a partir del mes próximo para ayudar a la Patrulla Fronteriza en las tareas de vigilancia, construcción de barreras y caminos y recabar datos de inteligencia. "El apoyo del personal de la Guardia permitirá que los agentes de la Patrulla Fronteriza se concentren en la seguridad de las fronteras", afirmó Bush, quien el jueves emitió un mensaje similar desde el punto fronterizo de Yuma (Arizona). Acompañado de la gobernadora de Arizona, la demócrata Janet Napolitano, Bush dijo apoyar una enmienda aprobada por el Senado esta semana que permite la construcción de un muro de 595 kilómetros en la frontera sur para frenar el paso a los inmigrantes indocumentados. La decisión de Bush de enviar a la Guardia Nacional a la frontera con México, la mayor movilización militar en la zona en varias décadas, suscitó dudas y críticas sobre la eficacia del plan, incluso entre sus correligionarios. Algunos gobernadores de la zona fronteriza, como Bill Richardson, de Nuevo México, consideran que sería mejor si el Gobierno federal invierte ese dinero en la contratación de más agentes para la Patrulla Fronteriza. En su plan de cinco puntos, Bush cree que un programa de trabajadores temporales, como el que analiza ahora el Senado de EEUU, pondría en contacto a extranjeros deseosos de trabajar legalmente en el país con empresas que necesitan mano de obra. Ese programa sería una válvula de escape que "reduciría las presiones en la frontera, respondería a las necesidades de nuestra economía y permitiría que los inmigrantes honestos mantengan a sus familias y respeten las leyes", aseguró Bush. Agregó que ese programa, de la mano de sanciones contra quienes contraten a inmigrantes "sin papeles" y un programa que permita la legalización de quienes llevan mucho tiempo acá, pero "sin saltarse la cola" en el proceso, ayudará a EEUU a retomar el control de la frontera sur. Pero el optimismo de Bush sobre las bondades de un programa de legalización temporal no es compartido por el ala conservadora del Partido Republicano, particularmente de los miembros de la Cámara de Representantes, que en diciembre aprobaron una medida enfocada estrictamente en la seguridad fronteriza. El proyecto que salga del Senado tiene que ser homologado con el de la Cámara de Representantes y aprobado por ambas cámaras del Congreso para convertirse en ley. Bush ha solicitado al Congreso 1.950 millones de dólares adicionales para reforzar la seguridad fronteriza con los medios que sean necesarios, incluyendo la contratación de más agentes y la ampliación de los centros de detención donde son alojados los indocumentados mientras aguardan la resolución de sus casos en los tribunales. Esa solicitud de fondos incluye alrededor de 750 millones de dólares para el despliegue de la Guardia Nacional que, aunque estará financiado con fondos federales, será coordinado por la Patrulla Fronteriza. El Senado, que analiza un plan de reforma migratoria semejante al que propone la Casa Blanca, reanudará el próximo lunes el debate de un conjunto de enmiendas, con la idea de programar una votación definitiva el viernes.




