Gobierno británico no halla pruebas firmes de apoyo de Al Qaeda a los atentados del 7-J
El Gobierno británico no ha encontrado pruebas concluyentes del apoyo de la red terrorista Al Qaeda a los cuatro suicidas que perpetraron los atentados del 7 de julio pasado en Londres, según se desprende del informe oficial divulgado hoy.
El Gobierno británico no ha encontrado pruebas concluyentes del apoyo de la red terrorista Al Qaeda a los cuatro suicidas que perpetraron los atentados del 7 de julio pasado en Londres, según se desprende del informe oficial divulgado hoy. El documento, presentado por el nuevo ministro del Interior, John Reid, ante el Parlamento, es resultado de una investigación oficial sobre los ataques contra la red de transporte de Londres, en los que murieron 56 personas, incluidos los suicidas, y resultaron heridas más de setecientas. El Ejecutivo de Tony Blair hizo público su esperado informe horas después de que se divulgase otro de una comisión parlamentaria en el que se atribuye a la falta de recursos la incapacidad de los servicios secretos para evitar los atentados. Fue esa carencia la que llevó precisamente a los servicios secretos a no investigar en profundidad a dos de los terroristas suicidas, ya que había "otras prioridades". En su informe, el Gobierno pone de manifiesto que no hay aún "pruebas firmes" para corroborar las afirmaciones del "número dos" de Al Qaeda, Ayman Al Zawahiri, en un vídeo emitido el 19 de septiembre pasado en el que considera un honor el lanzamiento por esa red terrorista de los ataques contra la capital británica. Los autores del documento, de 41 páginas, tampoco han hallado pruebas concluyentes de la naturaleza del apoyo de esa organización a los cuatro suicidas, "si es que hubo alguno". Sin embargo, señalan que "el objetivo y el tipo de ataque" del 7-J "responden al patrón típico de los atentados de Al Qaeda y los inspirados por la red". "Al Qaeda se ha atribuido los atentados, pero está poco claro hasta qué punto estuvo implicada", reconoció hoy Reid ante el Parlamento. Lo que sí parece demostrado es que los suicidas comenzaron a planear los atentados poco después de que dos de ellos, Mohammad Sidique Khan y Shezhad Tanweer, visitaran entre el 19 de noviembre de 2004 y el 8 de febrero de 2005 Pakistán, donde mantuvieron supuestos contactos con personas vinculadas con Al Qaeda. Los cuatro terroristas, que eran jóvenes británicos de origen paquistaní y jamaicano, actuaron motivados por "un feroz antagonismo" hacia lo que percibían como una injusticia de occidente contra los musulmanes y "un deseo de convertirse en mártires", según el informe. Los autores de los atentados fueron adoctrinados mediante el "contacto personal y los vínculos de grupo", y uno de ellos, Germaine Lindsay, de 19 años, que se inmoló en la estación londinense de King's Cross, estaba muy influido por un predicador extremista, Abdallah Al Faisal, actualmente en prisión. "La disposición de esos hombres a recurrir a atentados suicidas para atacar objetivos civiles y vulnerables hace que sea doblemente difícil defendernos de ellos. Sé que éste no es un mensaje tranquilizador, pero es importante que seamos sinceros para protegernos eficazmente de esa amenaza", dijo Reid. El ministro explicó que las bombas utilizadas en los atentados fueron fabricadas con materiales fáciles de conseguir y que requerían "poca experiencia" para su conversión en artefactos explosivos. El coste total de los atentados fue inferior a las 8.000 libras (unos 12.000 euros), estimó Reid, que explicó que el informe descarta la existencia de un quinto terrorista suicida. El titular del Interior se comprometió a aprender las lecciones emanadas de los dos informes, pero descartó de nuevo abrir una investigación pública sobre los atentados por considerar que supondría malgastar recursos "en un momento clave". El otro informe, elaborado por la Comisión de Inteligencia y Seguridad de la Cámara de los Comunes, asegura que "habría habido más posibilidades de evitar los atentados si se hubieran destinado más recursos a tiempo" o si los servicios de seguridad hubieran tomado otras decisiones entre 2003 y 2005. El documento confirma que Sidique Khan, de 30 años y autor del atentado cerca de la estación de Edgware Road, y Tanweer, de 22 y que se inmoló en la de Aldgate East, habían sido investigados por los servicios secretos con anterioridad al 7-J, que también habían fichado a Lindsay, el suicida de origen jamaicano.




