Senado de EEUU acuerda reanudar el debate para destrabar la reforma migratoria
El Senado de EEUU prevé reanudar a partir del lunes próximo el debate sobre la mayor reforma migratoria del país desde 1986, en medio de fuertes presiones políticas y una militancia sin precedentes de la comunidad hispana.
El Senado de EEUU prevé reanudar a partir del lunes próximo el debate sobre la mayor reforma migratoria del país desde 1986, en medio de fuertes presiones políticas y una militancia sin precedentes de la comunidad hispana. El líder de la mayoría republicana, Bill Frist, y el de la minoría demócrata, Harry Reid, anunciaron hoy que pactaron un acuerdo para destrabar el debate sobre un proyecto de ley que puede permitir la legalización de buena parte de los indocumentados. Ambos reconocieron en el pleno del Senado que ante el clima político actual en el Congreso, el camino hacia la reforma migratoria es tortuoso -de hecho, ambos tuvieron que hacer concesiones sobre los pormenores del debate-, pero remacharon que trabajan "de buena fe" para lograrla antes de finales de mes. "Ha sido muy, muy difícil para ambos y cuanto más tiempo pasaba, después del receso, más se dificultaba", dijo Reid, quien fue objeto de acusaciones de obstruccionismo por parte de los republicanos. Frist consideró que el acuerdo permitirá un debate "digno" en el que el Senado podrá pronunciarse "sobre un tema difícil en el que no hay muchas respuestas claras". En el centro del debate estará un plan que permitiría una mayor vigilancia en la frontera con México y la legalización de buena parte de los inmigrantes indocumentados en EEUU, mediante un programa de trabajadores temporales. Cualquier proyecto de ley que se apruebe en el pleno del Senado tiene que ser homologado con uno que aprobó en diciembre pasado la Cámara de Representantes, más punitivo contra los inmigrantes clandestinos. Jim Manley, un portavoz de la oficina de Reid, explicó que el acuerdo permitirá que 14 republicanos y 12 demócratas -de entre ellos, siete y cinco, respectivamente, del Comité Judicial del Senado- participen en el eventual proceso de armonización bicameral. "El senador Reid está contento con el acuerdo y espera poder debatir el proyecto", agregó. Frist, que en un principio sólo favorecía medidas para recrudecer la vigilancia fronteriza, ha indicado que los republicanos prevén introducir un número "considerable" de enmiendas. "Tendremos que esperar a ver qué sucede en el Senado, pero si de entrada ya quieren diluir el proyecto con enmiendas que no sean favorables a los inmigrantes, entonces es mejor retomar el próximo año la batalla con un nuevo Congreso", dijo a Efe José Pertierra, un abogado de inmigración. El experto se refirió a la posibilidad de que en las elecciones legislativas de noviembre próximo, los demócratas puedan retomar el control de una de las dos cámaras del Legislativo o aumentar sus escaños. La cantidad y contenido de las enmiendas fue en parte lo que propició una pugna partidista y torpedeó eventualmente el pasado 7 de abril el debate migratorio en el Senado. En esa ocasión, los senadores no lograron cerrar el debate sobre un acuerdo bipartidista, promovido por los republicanos Chuck Hagel y Mel Martínez, para legalizar a buena parte de los cerca de doce millones de inmigrantes indocumentados que se calcula que viven en Estados Unidos. El senador demócrata Edward Kennedy, uno de los promotores de la reforma migratoria, definió el acuerdo como "un paso clave en nuestra lucha a favor de una reforma dura pero justa". Agregó que los líderes religiosos, empresariales, sindicales y la opinión pública en general, apoyan un plan bipartidista que fortalezca la seguridad fronteriza, abra una vía hacia la legalización de ciertos inmigrantes indocumentados y establezca un programa de trabajadores temporales. El problema de la inmigración ilegal se perfila como una de las principales preocupaciones de los estadounidenses, según las encuestas de opinión, y ha causado el atrincheramiento de las posiciones a favor y en contra de la legalización de los indocumentados. Por un lado, están los grupos cívicos que han organizado desde marzo protestas y un boicot nacional para exigir la legalización de los indocumentados, y volverán a hacerlo en una marcha del próximo miércoles en Washington. Por otro, están grupos como el "Proyecto Minuteman" que piden que se estreche el cerco a los inmigrantes indocumentados, mensaje que repetirán el viernes ante el Capitolio.




