Brasil y España preocupados por nacionalización de hidrocarburos en Bolivia
Brasil calificó de "gesto no amistoso" la nacionalización de los hidrocarburos anunciada por el presidente de Bolivia, Evo Morales, mientras que España expresó su "más profunda preocupación" y deseó que se respeten los intereses de todas las partes
Brasil calificó de "gesto no amistoso" la nacionalización de los hidrocarburos anunciada por el presidente de Bolivia, Evo Morales, mientras que España expresó su "más profunda preocupación" y deseó que se respeten los intereses de todas las partes. La empresa estatal brasileña Petrobras es la principal inversora en Bolivia, y la hispano-argentina Repsol YPF es una las principales firmas extranjeras que operan en ese mercado de los hidrocarburos, en el que ambas han hecho importantes inversiones. Además, casi el 60 por ciento del gas natural consumido en Brasil proviene de Bolivia a través de un gasoducto de 3.200 kilómetros de longitud construido por los dos países a un costo superior a 4.000 millones de dólares. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, convocó una reunión de última hora con sus ministros, por lo que el canciller Celso Amorim tuvo que adelantar su regreso de Ginebra y calificó el asunto de serio, según el canal de noticias Globo News. También decidió su regreso urgente a Brasil el presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli, quien se encontraba en Houston (EEUU). Según un portavoz de la oficina de prensa del ministro de Minas y Energía, Silas Rondeau, la decisión de Morales es "un gesto no amistoso que puede ser entendido como una ruptura de los entendimientos que venían siendo mantenidos con el Gobierno boliviano". Por su parte, Petrobras anunció que estudiará el alcance de la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia y que adoptará todas las medidas para resguardar sus intereses ante esta decisión "no amistosa". Agregó que en "actitud unilateral" el Gobierno de Bolivia emitió un decreto "que altera sustancialmente las condiciones regulatorias y de operación de la industria energética en aquel país". El presidente de la petrolera brasileña, José Sergio Gabrielli, declaró que "en ninguna de nuestras negociaciones hubo señal alguna de que el decreto sería tan duro. Los términos no fueron discutidos en la mesa de negociación con Petrobras", según la Agencia Brasil. Añadió que el Gobierno de Bolivia "tomó medidas unilaterales, de forma no amistosa y que nos obliga a analizar con mucho cuidado la situación en el país", según la misma fuente. El Gobierno español expresó su "más profunda preocupación" por la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia, y agregó que espera que el Gobierno de La Paz abra un proceso de "auténtica negociación y dialogo" con las empresas que operan en el país. España desea que "se respeten los intereses de unos y otros" y se evite "el envío de una señal negativa" hacia los inversores internacionales, según un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores. La petrolera Repsol-YPF, el grupo eléctrico Iberdrola y la Red Eléctrica Española son las tres empresas españolas con presencia en el mercado energético, eléctrico y de hidrocarburos en Bolivia. Las autoridades españolas señalan en la nota su "más profunda preocupación" ante el decreto supremo firmado por el presidente Morales. "El Gobierno español sigue muy de cerca la situación y seguirá trabajando en coordinación con el conjunto de países que mantienen las relaciones más intensas con Bolivia para que se llegue a una solución satisfactoria para las partes", añadió Exteriores. El presidente de Perú, Alejandro Toledo, dijo que respeta la decisión de su homólogo boliviano, Evo Morales, al considerar que cada nación "es soberana" de decidir su futuro. Toledo manifestó a la emisora Radio Programas del Perú (RPP) que no hará "ningún comentario" sobre el polémico anuncio porque cree que cada pueblo decide su destino.




