Holanda aplicó la eutanasia más de 7.500 veces desde su aprobación
La aprobación de la eutanasia cumple este lunes, sus primeros cinco años en Holanda, país pionero en el mundo en reconocerla legalmente y que, entre 2001 y 2004, la aplicó en 7.637 ocasiones, según datos facilitados a la agencia EFE por el gobierno holandés
La aprobación de la eutanasia cumple este lunes, sus primeros cinco años en Holanda, país pionero en el mundo en reconocerla legalmente y que, entre 2001 y 2004, la aplicó en 7.637 ocasiones, según datos facilitados a la agencia EFE por el gobierno holandés. En el 2004, último año del que se tiene información, se aplicó la eutanasia a 1.886 pacientes, de los que 1.647 padecían cáncer. Aunque la eutanasia estaba "tolerada" en el país desde 1993, la entrada en vigor de la actual normativa se produjo el 1 de abril de 2002, cuando su práctica, que incluye el suicidio asistido, dejó de estar penalizada bajo ciertas condiciones. Según el gobierno holandés, los médicos rechazan cada año dos tercios de las peticiones de eutanasia que reciben. En la actualidad el país planea extender la aplicación de la eutanasia a bebés que sufran enfermedades dolorosas e incurables. La eutanasia a bebés está castigada por la ley, pero un grupo de pediatras del hospital de Groningen (norte del país) reclama desde principios de 2005 la creación de un protocolo que reconozca a nivel nacional que la eutanasia en neonatos es una práctica habitual en algunos casos extremos. La legislación holandesa deja claro que sus disposiciones no deben interpretarse como una legalización general de la eutanasia, sino que se tienen que cumplir siempre unas circunstancias específicas. En primer lugar, que la situación del paciente sea irreversible y el sufrimiento insoportable; que el médico esté seguro de que nadie coacciona al paciente y que su petición de morir haya sido expresada más de una vez. Además el médico, que no está obligado a practicarla, debe supervisar la muerte del paciente y redactar un informe. Las personas que no padecen una enfermedad grave y que no desean seguir viviendo no pueden acogerse a la normativa, de forma que la eutanasia sin control sigue estando penalizada con una condena máxima de doce años de cárcel. La ley permite también que los menores de 12 a 16 años puedan pedir la eutanasia, con el permiso de sus padres. Los de 16 y 17 años pueden solicitarla, aun sin el acuerdo de los padres, si bien estos tendrán que haber tomado parte en el proceso de decisión. Holanda y Bélgica, únicos países que permiten la eutanasia activa La eutanasia, cuyo significado etimológico es "buena muerte" y define el proceso que tiene por objeto ayudar a morir sin dolor a un enfermo en estado terminal e irreversible que así lo solicita, sólo ha sido legalizada en su aplicación más amplia en dos países: Holanda y Bélgica. Existen tres formas de eutanasia: activa, cuando se provoca la muerte mediante drogas u otros métodos letales; pasiva, consistente en la eliminación de los medios destinados a prolongar la vida; e indirecta, cuando se administran calmantes con la intención principal de aliviar el dolor, aunque ello pueda anticipar la muerte del enfermo. La eutanasia activa sólo es legal en Holanda y en Bélgica, mientras que otros países autorizan fórmulas como el suicidio asistido, como es el caso de Suiza y el estado de Oregón (EEUU), o la eutanasia pasiva. Oregón fue el primer lugar del mundo donde se legalizó la eutanasia, en diciembre de 1994, con una ley que entró en vigor en 1997 y que autorizaba a los médicos a prescribir drogas letales a los pacientes en fase terminal con seis meses de esperanza de vida que lo solicitaran y que se tenían que administrar los propios enfermos. Dicha ley fue aprobada dos veces en referéndum y ha sido confirmada por la Corte Federal de Apelaciones (2004), y por el Tribunal Supremo de Estados Unidos (2006). Desde que entró en vigor ha sido usada en 200 casos de enfermos terminales. Pero el primer país del mundo en legalizar la eutanasia activa fue Holanda en 2001, aunque esa práctica llevaba años siendo "tolerada" en ese país. De hecho, en 1984 el Tribunal Supremo había admitido la posibilidad de no sancionar algunos actos de eutanasia; y en 1993 se había aprobado una ley, que aunque no llegaba a despenalizarla, si contemplaba su aplicación en determinados casos. En el año 2000 se elaboró una ley que eximía de responsabilidad penal a los médicos que practicasen la eutanasia siempre que un enfermo en fase terminal lo decidiese libremente y estuviese sometido a un sufrimiento insoportable sin expectativas de mejora. Dicha ley fue aprobada en el Senado el 10 de abril de 2001 y entró en vigor el 1 de abril de 2002. El ejemplo de Holanda fue seguido por la vecina Bélgica, qu, el 23 de septiembre de 2002 despenalizó la eutanasia para los adultos en ciertos casos y bajo estrictas condiciones. Ambos países preparan en la actualidad una regulación de la eutanasia para niños y personas dementes. La eutanasia estuvo también permitida durante un tiempo en el Territorio del Norte de Australia, donde el doctor Philip Nitschke ideó un método de "suicidio asistido" que permitió a cuatro personas morir acogiéndose al Acta del Derecho de Enfermos Terminales (ADET), que entró en vigor en julio de 1996, pero que el Parlamento federal derogó en marzo de 1997. El suicidio asistido, que consiste en facilitar la ayuda exterior necesaria para morir a quien quiere acabar con su vida pero no tiene medios para hacerlo, está permitido en Suiza donde hay una asociación, "Dignitas", que se dedica a ayudar a morir, lo que ha propiciado un "turismo de la muerte". En Japón, fue autorizado por la Corte Suprema en 1995, aunque solo en determinadas condiciones; y en Colombia, fue reconocido en 1997 por la Corte Constitucional como un derecho para enfermos terminales. En la mayoría de los países la eutanasia está sin regular o únicamente se admite la pasiva, aunque cada cierto tiempo surgen casos que devuelven el tema a debate, como ocurrió en 2005 con Terri Schiavo, quien falleció en Florida (EEUU) tras pasar quince años en estado vegetativo, y que algunas veces llevan a cambiar las leyes. En Francia, por ejemplo, la polémica sobre la eutanasia resurgió en 2003 a raíz de la historia del joven tetrapléjico Vincent Humbert al que su madre ayudó a morir, y que contribuyó a que el Parlamento francés aprobara en 2005 una ley que define el derecho a "dejar morir" a los enfermos sin esperanza de curación o en fase terminal. En el Reino Unido hay un proyecto de ley en la Cámara de los Lores sobre la legalización de la eutanasia voluntaria y en California (EEUU) también están elaborando o tramitando leyes sobre esta práctica y donde se ha planteado una regulación similar a la de Oregón. Entre las voces más críticas con la eutanasia está la del Vaticano, que considera moralmente inaceptable la provocación directa e indirecta de la muerte de una persona y equipara la eutanasia activa a una forma de asesinato.




