Resultados inciertos en comicios que pueden acabar era Berlusconi
Los italianos comenzaron a votar hoy en unas elecciones cuyos resultados son muy inciertos y pueden deparar un Parlamento ingobernable, pero gane quien gane tendrá que afrontar un plan de choque para revitalizar un país con una economía estancada, baja productividad y poca competitividad
Los italianos comenzaron a votar hoy en unas elecciones cuyos resultados son muy inciertos y pueden deparar un Parlamento ingobernable, pero gane quien gane tendrá que afrontar un plan de choque para revitalizar un país con una economía estancada, baja productividad y poca competitividad. Los 50 millones de italianos llamados a las urnas decidirán entre hoy y mañana -los dos días de comicios- si ponen o no fin a cinco años de fracaso económico del gobierno conservador de Silvio Berlusconi y si entregan el poder al líder de la oposición, el democristiano Romano Prodi, que lidera una variopinta y amplia coalición en la que los ex comunistas son la primera fuerza. Los últimos sondeos publicados, de hace dos semanas, dan como vencedor a Prodi, que sacaría entre 3,5 y 5 puntos a Berlusconi, pero según los observadores, que citan datos internos de los partidos, ese porcentaje se habría reducido en los últimos días. Los indecisos superaban en los últimos días el 23 por ciento. Con esos datos, Berlusconi ha hecho al final de campaña un intenso llamamiento al voto, convencido de que cuantos más votantes haya mejores resultados puede sacar su coalición. Y es que los indecisos, según los observadores, se encuentran en esa franja social de centro que no está contenta con lo hecho -o mejor dicho no hecho- por el Gobierno de Berlusconi, pero que desconfía de la coalición "La Unión", de Prodi, de la que forman parte grupos tan diametralmente opuestos que lo único que los une es el deseo de echar al "rey de la televisión privada" a la oposición. A lo anterior ayuda la nueva ley electoral. Hace escasamente seis meses Berlusconi logró imponer una norma, hecha a su medida, que supone el regreso al sistema proporcional y penaliza en el Senado a los pequeños partidos, que son muchos sobre todo en la izquierda. La ley es de listas cerradas y garantiza la mayoría a la coalición o partido que haya sacado el mayor número de votos. Viendo como están compuestas las dos grandes coaliciones y teniendo en cuenta el peso real de los partidos en las mismas, se puede dar el caso de que en la Cámara de Diputados gane el centro izquierda y en el Senado tengan mayoría absoluta la conservadora Casa de las Libertades. Si fuera así, se volvería a la inestabilidad política, que tanto dañó al país con unos 60 gobiernos en medio siglo, a la que puso fin Berlusconi, el único que ha logrado completar una legislatura, de cinco años. Quien sea el vencedor tendrá que gestionar una dura herencia: el gasto público se ha disparado, la deuda ha alcanzado en 2005 los 1,5 billones de euros (106,4 por ciento del Producto Interior Bruto) y un crecimiento de 0,1%. Esos datos económicos son un auténtico boletín de guerra, pero hay más: el endeudamiento de las familias equivale al 30 por ciento de la riqueza nacional y la evasión fiscal alcanza los 200.000 millones de euros. Berlusconi echa la culpa al anterior gobierno de centro izquierda y a la entrada del euro, pero después de cinco años de mandato no se sostienen sus críticas. Hoy, Eugenio Scalfari, en el diario "La Repubblica" decía que "ha llegado la hora de escribir la palabra fin" al "pésimo" Gobierno de Berlusconi, aunque teme que la victoria de la izquierda sea muy estrecha, "debido a la violencia emotiva con la que la anomalía berlusconiana ha despertado los antiguos males y vicios nacionales". Se refería, entre otras, a la continua evocación del fantasma del comunismo ondeado por Berlusconi. Aunque por la mínima, Scalfari y La Repubblica abogan por un triunfo del centro izquierda, al igual que importantes diarios, como Corriere della Sera, y empresarios, convencidos de que la era Berlusconi, el gran vendedor de ilusiones, el hombre que no ha dudado en compararse a Jesucristo y Napoleón, ha llegado a su fin.




