El número de muertes violentas en Uganda es tres veces mayor que en Irak
El número de muertes violentas en el norte de Uganda, escenario de un conflicto que dura casi veinte años, es tres veces mayor que el registrado en Irak tras la invasión en 2003, según un informe difundido hoy por Oxfam Internacional.
El número de muertes violentas en el norte de Uganda, escenario de un conflicto que dura casi veinte años, es tres veces mayor que el registrado en Irak tras la invasión en 2003, según un informe difundido hoy por Oxfam Internacional. El texto, que se basa en estadísticas del último año, afirma que en Uganda se producen de media 146 muertes por semana mientras que en Irak la cifra es de 44,6 fallecimientos. El documento ha sido elaborado por una coalición de 50 organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales, entre ellas Oxfam, Save The Childrem, International Rescue Committee y Care International. El informe, titulado "Contando los costes: veinte años de guerra en el norte de Uganda", aporta datos demoledores sobre el conflicto que desde 1987 enfrenta al grupo rebelde Ejército de Resistencia del Señor (LRA, en inglés) con el Gobierno. "Los rebeldes han secuestrado a 25.000 menores, casi dos millones de personas han sido desplazadas por el conflicto y un cuarto de los niños de más de diez años del norte de Uganda han perdido a uno o ambos progenitores", subraya. El coste anual de la guerra es de 85 millones de dólares, lo que equivale a todos los ingresos que recibe el país por exportaciones de café o al coste de proveer agua potable a toda la población de Liberia. "El devastador coste económico de la guerra se estima en 1.700 millones de dólares en las últimas dos décadas, lo que equivale a la ayuda total que Estados Unidos ha dado a Uganda entre 1994 y 2002", añade el documento. Para la asesora de Oxfam Kathy Relleen, "veinte años de violencia brutal suponen una cicatriz en la conciencia del mundo. El Gobierno debe trabajar con todas las partes para conseguir una paz duradera". Sin una agenda política clara, el LRA inició su lucha con el fin de imponer un orden institucional regido por los Diez Mandamientos bíblicos, aunque actualmente utiliza menos la retórica religiosa y habla de "derrocar al Gobierno del presidente Yoweri Museveni". Pero la mayoría de sus acciones se dirigen contra la población civil y el grupo es notorio por sus brutales mutilaciones y ataques, usualmente acompañados por secuestros de niños y niñas, a los que utiliza como soldados y como esclavas sexuales de sus guerrilleros. En las épocas de mayor inseguridad, hasta 45.000 niños se dirigen cada noche a las principales ciudades del norte para dormir allí, aunque sea a la intemperie, para evitar ser secuestrados por los rebeldes. El informe estima en cerca de 1.000 los bebés que han nacido en cautividad alumbrados por niñas secuestradas. El director de Care Internacional, Kevin Fitzcharles, afirmó que "es hora de que el Consejo de Seguridad (de la ONU) aborde esta crisis y apruebe una resolución instando al Gobierno ugandés a proteger a su gente". Más de dos tercios de la población del norte viven desplazadas, por mandato del Gobierno, en campos "teóricamente seguros" vigilados por el ejército ugandés, pero que a menudo son atacados por los rebeldes, quienes en febrero de 2004 asesinaron a cerca de 200 personas en el campo de Barlonyo.




